01-02-2023

2022 ¿EL AÑO QUE VIVIMOS NORMALMENTE?

Tras la pesadilla de la pandemia y a pesar de una situación global complicada, 2022 ha sido un año de una cierta normalización, el primero sin limitaciones significativas tras el parón de 2020, pero ¿Esta retrocediendo a pesar de todo la práctica del trail?

RECUPERANDO POSICIONES

Por un lado, acabamos el año con la noticia, difundida por la FEDME, de que el senderismo y el montañismo se han convertido en la actividad física mayoritaria a nivel estatal. Una buena noticia para el trail porque, más allá de la carrera por asfalto y el atletismo en los últimos años, nuestro deporte se ha alimentado históricamente y en gran manera de deportes vinculados al entorno propio del trail: la montaña.

Otro dato interesante es que los deportes de montaña, en cuanto a practicantes, están entre los más equilibrados por lo que hace a la participación de hombres y mujeres y, además, ofrecen un perfil muy diverso en cuanto a las edades de los practicantes. Bien.

Una noticia por la que las federaciones estarán contentas por el previsible aumento de licencias que eso puede representar pero que debe alegrarnos a todos por lo que representa más allá del tema deportivo: una actividad sin renovación está destinada a morir, y el trail, por el momento y pese a cierta percepción en tiempos recientes, no parece estar por esa labor.

Y es que esta pasada temporada, no han sido pocas las veces en las que en conversaciones ha salido el tema de la disminución de inscritos en las carreras, un dato que no deja de ser un barómetro de la salud (por cantidad de practicantes) del trail. Tanto aquí como en el país vecino, el comentario sobre participaciones en carreras netamente por debajo de lo que era habitual ha sido frecuente.

Es obvio que la pandemia lo puso muy difícil a ciertas organizaciones (como a todo el mundo) que no han podido superar el bache. Así mismo, 2021 fue un año extraño, con muchas limitaciones y mucha más incertidumbre de lo habitual, y también es verdad que el calendario de carreras probablemente está superpoblado, con lo cual el movimiento de corredores de una organización a otra o de una zona de preferencia a otra es fácil porque no falta oferta. En cualquier caso, también hay que considerar que el pastel es el que es y que, a pesar de lo que algunos quisieran, las cosas no pueden crecer de forma constante e ininterrumpida. Llegará el momento en que ese crecimiento constante que el trail ha experimentado desde sus orígenes se estanque e incluso retroceda para estabilizarse. Siempre ha sido así.

¿Estamos ahora en ese momento de retroceso? Más allá de percepciones subjetivas, hemos destinado algún tiempo a recopilar información de algo más de una veintena de carreras que creemos significativas y hemos descubierto varias cosas.

La primera es que nuestra ambiciosa pretensión inicial, que era hacer un muestreo más amplio, se ve frustrado por la ausencia de información en las webs de muchas carreras sobre los participantes no sólo de ediciones históricas, si no en algunos casos incluso de la última. Lo que debería ser un dato accesible, incluso importante para la propia historia de la prueba, en muchos casos (y no hablamos de carreras necesariamente modestas) se convierte en un dato  imposible de obtener y a menudo más difícil de lo que debería.

Dicho esto, y sin que se tome como excusa, hemos conseguido un muestreo que creemos significativo de carreras grandes y pequeñas, de renombre y discretas, algo que cualquiera, si se entretiene lo suficiente, puede hacer.

El resultado es que la práctica totalidad de las carreras cotejadas han superado el número de inscritos de 2021 – un año difícil – y en muchos casos se han situado a niveles cercanos a los de antes de la pandemia, como el Gran Trail Peñalara, el Gran Trail Aneto Posets, el Trail Valle de Tena o la Olla de Núria (siempre en base a la información accesible desde su web)

Otras carreras significativas como Transgrancanaria SWE, Asics Penyagolosa Trails o Salomon Ultra Pirineu experimentan un claro crecimiento en relación a 2021 y se sitúan también muy cerca de los niveles pre pandémicos aunque aun ligeramente por debajo.

Es difícil no tener en cuenta, por lo que significa, el dato de que el UTMB ha registrado este 2022 una inscripción claramente superior a la edición de 2019 (un 9% aprox.), del mismo modo que, de cara a 2023, tal vez sea significativa la velocidad con que tanto Transgrancanaria SWE como Asics Penyagolosa Trails – dos de las carreras grandes del calendario -han completado sus inscripciones. Veremos que pasa con el resto.

Es obvio que, del mismo modo que muchas carreras llevan ya mucho tiempo en el calendario, otras nuevas vendrán y algunas desaparecerán. El calendario del trail debería llegar algún día a una cierta estabilización – o racionalización – porque, a pesar de que siga habiendo muchos practicantes, la atomización no es buena: una carrera necesita unos mínimos para sobrevivir. Pero lo que es más importante, la conservación del plantel de practicantes, no parece de momento que esté en riesgo, más allá de percepciones subjetivas.

No sabemos si el mundo del trail vive en una burbuja que tarde o temprano explotará, pero es algo de lo que se habla hace tiempo y de lo que, de momento, no hay datos objetivos que parezca que vayan en esa dirección; tenemos un deporte vivo, con sus fracasos y sus aciertos, sus polémicas y sus éxitos y que, en general parece disponer, por ahora, de buena salud.

Texto y fotografías: Quim Farrero

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