Tras varias ediciones consecutivas tempestuosas, esta vez la meteorología ha dado cancha a un evento que parecía marcado por el todopoderoso Murphy. Tras tener que lidiar con tormentas, cambios de recorridos, anulaciones, evacuaciones… Esta vez los dioses estuvieron a favor.

VERSIÓN ORIGINAL
Incluso en plena ola de calor en el resto del país, las temperaturas, a pesar de ser severamente cálidas en el fondo de valle – como es habitual en el Pirineo en verano – fueron agradables en altura gracias a una refrescante brisa que acompañó durante casi toda la semana, aunque no faltó el correspondiente toque de atención en forma de una espesa y húmeda niebla en las primeras horas de la TDL y la VDA, en una zona que suele ser de las más críticas cuando las cosas se complican: la comprendida entre el Tuc de Polainèr y el pas d’era Escaleta: la zona alta una vez superado el avituallamiento de l’Artiga de Lin en el caso de la VDA o anterior a l’Artiga de Lin en el caso de la TDL. La niebla, muy cerrada, puso las cosas difíciles para distinguir las balizas sin la ayuda del correspondiente navegador.

Pero más allá de una niebla anecdótica para dar ambiente de montaña en el mencionado sector, no sólo se pudieron recorrer todos los itinerarios en versión original sin variantes de ningún tipo si no que, además, el miércoles se inauguró la semana con una nueva carrera, la TDL (Termières dera Llibertat) que recorre, en sentido inverso, el itinerario de la VDA desde Bossost hasta Vielha. Un recorrido que inauguraron en meta Adrien Jacques (8h29:02 a un solo segundo de Iván Calvo) y la incombustible Gemma Arenas (10h28:43), en una carrera que ofreció el índice de retiradas más bajo de la semana: poco más del 16% (la VDA llegó al 50%) y en la que un avituallamiento (un punto de agua) generó una cierta confusión a los primeros corredores: el día anterior el helicóptero no pudo subir la carga (a causa de la mencionada niebla) y, por tanto, no se pudo abastecer con agua al grupo de cabeza en ese punto (no así al resto de participantes una vez fue posible un vuelo de abastecimiento).
A pesar de una temperatura soportable en altura, se improvisaron un par de puntos extra de agua en el Pòrt d’Urets y en la zona de Colomers.

Del resto de carreras, poco que decir esta vez más allá del tema estrella de la semana: la penalización impuesta a Julen Calvo cuando iba destacado en cabeza de la CDH, a causa de un avituallamiento mal gestionado en Salardú, en el que fue asistido por más de una persona cuando el reglamento lo prohíbe claramente (página 5 del reglamento, “Autonomía” punto 3). Un error absurdo que le costó la carrera a Calvo quien, tras verse obligado a estar una hora parado, salió a fuego para llegar a entrar en meta en sexta posición, en una prueba que se llevaron Gautier Bonnecarrère (“buenacarrera” gran apellido para un corredor) en 12h19:21 y una impresionante Miao Yao que, en 13h04:34 se plantó como primera mujer en meta y octava de la general.

La otra anécdota de la semana se dio en una PDA que se llevó Luca del Pero en 5h23:35, y en la que la victoria femenina fue para una Sara Alonso (6h20:12) que lo dio todo recuperándose de un par de duras caídas (debidamente documentadas en el streaming) durante el recorrido, dejando claro que, además de rápida, es dura como pocas (Sara, no la PDA, que también…)

La prueba de 100 millas, la VDA, ofreció una carrera poco emocionante, en la que un grupo de cabeza empezó a distanciarse desde los primeros kilómetros y se fue estirando a medida que pasaban las horas, de forma que un efectivo Gabriel Santos Rueda (21h32:05) se plantó en meta con más de cincuenta minutos de ventaja sobre su perseguidor, Théo Soriano, inaugurando un grupo de cabeza en el que las entradas se hicieron esperar, con lapsos de veinte minutos (y hasta media hora): dos horas después de la entrada de Gabriel Santos, sólo habían llegado a meta cinco participantes… Con las mujeres no fue muy diferente, Tras la entrada de Katarzyna Dombrowska (27h33:14) hubo que esperar casi dos horas hasta la entrada de su perseguidora, Aroa Sio.
Las carreras más cortas (SKY y EXP) en cotas más bajas enfrentaron a los corredores a temperaturas y, obviamente, ritmos, más altos que llevaron a las primeras posiciones a Jan Torrella y Vivien Bonzi (SKY 1h20:16 y 1h39:12 respectivamente) y a Joel Santamaria y María Teresa La Chica (EXP 2h58:43 y 3h12:15 respectivamente).

En definitiva, más allá de anécdotas e incidencias, por fin llegó el fin de semana que todo el mundo esperaba: corredores, organización y público, y en el que lo que pudiera suceder no tuviera como posible variable los caprichos de la meteorología.
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