19-04-2024

BACKYARD ULTRA MIAMI PLATJA 2024: EL DIA DE LA MARMOTA

Una backyard es un formato de carrera peculiar, muy peculiar, que en los últimos dos años ha ido entrando en nuestro imaginario y va encontrando adeptos para aponer a prueba mente (mucho) y piernas (también).

«I GOT YOU BABE»

Ya hemos contado en otros artículos cuál es la base de funcionamiento de una Backyard y, probablemente, hoy en día todos tenemos una idea aproximada de qué va la película; básicamente convertir ese entrenillo trotador, corto, con colegas, en un desafío mayúsculo que cada uno se hace a su medida.

Hay quien se plantea llegar lo más lejos posible, acumulando vueltas y kilómetros, sometiendo las piernas y, sobre todo la mente, a un esfuerzo particularmente duro. Otros se plantean llegar a una cantidad determinada de vueltas, a una distancia concreta, 50K, 100K… Y otros, simplemente, no se plantean nada en especial, simplemente disfrutar de una experiencia diferente en la que en factor social es vital, del mismo modo que lo son el control del ritmo y la estrategia, dándole otro sentido a un recorrido corto y sencillo que podría ser perfectamente ese recorrido al que se recurre cuando apetece trotar un poco pero no se tiene demasiado tiempo. Literalmente se trata de hacer un ultra en el patio de atrás.

Los asistentes esperan en el campamento, pacientemente, la llegada de los corredores al final de cada vuelta. todo está a punto.

Alrededor del campamento inherente a la zona de salida y llegada de una Backyard se dan todas las historias posibles y todas las maneras de afrontar la prueba. Ese microcosmos es, probablemente, el atractivo real de un formato de carrera que, hasta un cierto punto, podría pasar por absurdo. Familias, amigos, colegas que vienen a ayudar… en este tipo de carreras es tanto o más importante el equipo de asistencia como las capacidades de cada uno; todo tiene que estar apunto para cuando el corredor cruza la meta al final de cada vuelta y entra en el “Pit Stop” a reponer lo que se pueda. Comer un poco, cambiarse si hace falta, dormir si es posible en algunas vueltas… todo funciona al milímetro, el ritmo es constante. Un ritmo que, puntualmente, habrá que forzar un poco para disponer entre vuelta y vuelta de cinco o diez minutos extra para dormir en modo marinero.

Y mientras, grupos más o menos grandes, trotan, charlan y ríen como en cualquier salida vespertina a lado de casa. Una y otra vez. Y otra. Y otra. Como en esa película, “El día de la marmota” (Groundhog day), en la que Bill Murray se levanta constantemente en el mismo día, teniendo que repetir exactamente todo lo vivido en el supuesto día anterior, de forma que tiene la oportunidad de corregir sus errores. Esa es, en cierta manera, la esencia de una Backyard.

La charla constante durante la s primeras vueltas se va silenciando a medida que las horas transcurren.

Así pues, dos centenares largos de corredores empezaron el pasado viernes 1 de marzo, a las nueve de la noche la particular aventura de esta Last Lap Backyard Ultra de Miami Platja, un lugar curioso por el que, probablemente, nadie apostaría como sede de una prueba deportiva de ultra distancia, pero que el concepto Backyard convierte en un posible terreno de juego. En una zona verde de pinos, entre urbanizaciones y carreteras que, una vez en su interior, puede llegar a ofrecer la percepción de estar en otro lugar más aislado. Una sensación obviamente falsa pero que sería suficiente para ese entrenillo rutinario que hemos mencionado y que esos dos centenares de corredores afrontaron entre alegres charlas y risas que fueron menguando a medida que las vueltas se acumulaban y la lista de participantes en cada vuelta iba menguando hasta que a principios de la segunda noche quedaron una docena corta de especialistas en la materia que, en modo Zen, afrontaron la oscuridad con un temporal de lluvia, frío y viento que, a pesar de la sencillez del recorrido pero a causa del brutal desgaste físico y psicológico fue eliminando a todos los contendientes, hasta que los dos mejores especialistas de esta materia, Oriol Antolí y José Manuel Ruíz Verdugo llegaron al final de una noche en que en la vuelta 34 (227 kilómetros, ojo) un acuerdo entre caballeros llevó a Antolí a retirarse para que Verdugo acabara en solitario y obtuviera el «Silver Ticket» necesario para participar en el campeonato de España de Backyard que se celebrará en Méntrida (Toledo) en abril.

Asistido por su mujer, Mari Sánchez, el que será el ganador, José Manuel Ruíz Verdugo, descansa tras haber completado 15 vueltas. Aún vendrán 19 más…

En definitiva, un fin de semana en el que, más allá del factor deportivo, la convivencia con el resto de participantes y sus asistencias es la clave para pasarlo bien, y en el que nos atreveríamos a proponer a los organizadores que, en homenaje a la mencionada película y en lugar de las bandas sonoras habituales hoy en día al inicio de las carreras sonara, en cada salida, la versión de UB40 (con Chrissie Hynde de The Pretenders) del éxito de Sony & Cher “I got you babe” (1965) con el que Bill Murray se despierta cada mañana en ese día repetido una y otra vez. Le daría un toque al evento.

GALERÍA FOTOGRÁFICA

Texto y fotografías: Quim Farrero

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