30-11-2022

CANTABRIA +X DESCUBRIR

A los pies de Peñavieja

Picos de Europa es uno de esos territorios de los que podríamos decir que no necesitan presentación. Pero ante la visión general se pierde a menudo el detalle, y Picos de Europa es un territorio muy extenso con un montón de particularidades que vale la pena explorar y descubrir.

 

PARAISO DEL TRAIL

El valle de Camaleño es el valle más occidental de los cuatro que, desembocando en el municipio de Potes, conforman la comarca de Liébana, en Cantabria, un destino turístico de primer orden que ofrece un sinfín de posibilidades a quien quiera basar sus vacaciones en la actividad deportiva en montaña.

Un mundo de posibilidades a explorar y descubrir.

La joya de la corona del valle (y alrededores) es la cabecera del valle en Fuente Dé, un espectacular (¿Impresionante…? ¿Fantástico…?) rincón de montaña, la Dehesa de Fuente De, en el que su famoso teleférico ha dado vida a la comarca, facilitando el acceso a las zonas superiores, ya en el corazón de Picos de Europa, a todo aquel que, con o sin preparación, quiera disfrutar del espacio o, simplemente, de las vistas.

Llegando a la cima del Pico Jano. Un mirador privilegiado.

Sería una obviedad a estas alturas del partido proclamar las virtudes del territorio cántabro en general, y del del valle de Camaleño en particular, como terreno de juego para actividades de alta montaña, décadas de historia avalan sus virtudes. Pero, más allá de las actividades más técnicas, el valle de Camaleño ofrece un sinfín de posibilidades para el trail running, tanto desde el corazón de Picos, en alta montaña, como en las zonas más bajas, desde donde la vertiente más al sur del valle nos ofrece un mirador de excepción sobre la cordillera.

Parajes de ensueño: corriendo entre la Dehesa de Fuente Dé y Espinama.

Zona baja

Las posibilidades deportivas son infinitas y combinables. Desde las laderas y crestas de la zona sur del valle disfrutaremos de un territorio inacabable de pistas y senderos que nos conducirán a puntos como la Cruz de Viorna o el Pico Jano, puntos altos que implican un desnivel considerable y con unas impresionantes vistas de la cadena de Picos situada más al norte en la otra vertiente del valle. Una forma de vivir Picos de Europa, desde fuera, pero sin que el terreno llano tenga cabida. Todo sube o baja, y a menudo en porcentajes más que respetables. Desde un punto de vista cultural, algunos de los caminos de las zonas más bajas forman parte de los llamados Camino del Norte y Camino Lebaniego, dos itinerarios de peregrinación que son Patrimonio Inmaterial de la Humanidad desde 2015.

Los Cuetos de Juan Toribio, no muy lejos de la estación superior del Teleférico de Fuente Dé.

El camino Lebaniego es un ramal del Camino de Santiago y une San Vicente de la Barquera con el monasterio de Santo Toribio de Liébana. Un recorrido que el año próximo cobrará el máximo protagonismo con la celebración, en 2023, del próximo Año Jubilar Lebaniego.

Para los que quieran disfrutar de las posibilidades deportivas de la zona, la oferta es extensa y variada, con muchas posibilidades de itinerarios que sólo tienen en común el protagonismo del desnivel como factor rey: al fin y al cabo ¡Estamos en los Picos de Europa!

Tal como comentábamos más arriba, la vertiente sur del valle y las zonas más bajas de la vertiente norte, ofrecen multitud de posibles itinerarios, muchos de ellos señalizados, en los que el factor preponderante serán las vistas al macizo de Picos de Europa y, en cualquier caso, una buena opción cuando la meteorología en las zonas más altas no sea segura. Mas allá de los mencionados Pico Jano o la Cruz de Viorna, los puntos de interés en cualquiera de los recorridos que nos planteemos pasan por los pequeños núcleos habitados que iremos encontrando a lo largo de los kilómetros, cada uno de ellos con su historia o su factor de interés. Pequeños pueblos como Mogrovejo, en un entorno digno de Heidi (allí se rodó la película) y su torre medieval, o Argüébanes, punto de entrada a las zonas más altas de Picos de Europa y centro de producción de uno de los mejores orujos de la zona, o el mismo monasterio de Santo Toribio de Liébana y las pequeñas ermitas que lo rodean, todas ellas excelentes miradores.

Saliendo del Hotel-Refugio de Áliva.

Zona alta

Pero no podemos olvidar que estamos en Picos de Europa, y verlos desde fuera es siempre espectacular, pero vivirlos desde dentro es otra cosa, y el valle de Camaleño es una excelente puerta de entrada a las alturas, bien sea desde Argüébanes por la canal de San Carlos o de las Arredondas, o desde Mogrovejo por el collado de Cámara, o desde Espinama accediendo a los Puertos de Áliva por los invernales de Igüedri o, naturalmente, desde la 

Las zonas altas ofrecen momentos únicos: amanecer desde el Collado de Cámara.Dehesa de Fuente Dé, donde nos podremos obsequiar con el ascenso a la estación superior del teleférico por un camino, el del Hachero, que desde abajo cuesta de creer que exista o bien, podremos reservarnos para las zonas altas utilizando el espectacular teleférico que, en cuatro minutos, nos ayudará a salvar los novecientos metros de desnivel que tenemos por delante.

Una vez en la zona alta entramos en otro mundo. Un mundo en el que el mineral, una excelente caliza gris, reina y domina el paisaje, con las imponentes moles que se levantan por encima de los prados salpicados de más caliza y que, surcados por una infinidad de senderos, configuran un terreno de juego privilegiado para correr. Senderos habitualmente cómodos y bastante limpios hasta que los abandonamos y empezamos a progresar por llambrias y pendientes rocosas que habrá que gestionar con prudencia. 

Las zonas altas ofrecen siempre momentos especiales: amanecer en el collado de Cámara.

Una vez arriba las posibilidades vuelven a ser infinitas, con la posibilidad de ascender a alguna de las puntas asequibles que tenemos alrededor como puede ser el Pico de la Padiorna accediendo por la Canal de San Luis y pasando al bajar por los lagos de Lloroza  y la Horcadina de Covarrobres, de forma que podamos completar el recorrido por las partes bajas del valle, sin olvidar la posibilidad de alojarse en el Hotel-Refugio de Áliva, a poca distancia de la estación superior del teleférico para encadenar algunas jornadas de actividad, tan intensa como queramos, en altura y disfrutando de un entorno realmente espectacular y motivador.

Más allá de correr

Pero no todo acaba en correr. Una vez acabada la actividad, el valle de Camaleño nos ofrece un sinfín de posibilidades de alojamiento y, sobre todo, de reponer fuerzas con combustible de alto voltaje como el cocido lebaniego, cualquiera de los quesos con la denominación de origen “Quesuco de Liébana” o, finalmente, una cata del orujo destilado en la zona.
Todo lo que un corredor y sus acompañantes necesitan para una estancia productiva, tanto deportiva como culturalmente, está en el valle de Camaleño.

Texto: Redacción
Fotografías: Quim Farrero

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