25-07-2021

Chinotto con la expedición ‘Ganges, de la vida a la muerte´

India

Tiene como objetivo recorrer el río Ganges desde su nacimiento en el Himalaya hasta su desembocadura en el Golfo de Bengala durante dos meses

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El conocido corredor Juan Antonio Alegre, ‘Chinotto’, se ha embarcado en la expedición ‘Ganges, de la vida a la muerte’ junto a Elin Bernhard y Gonzalo Suardíaz. Los tres pretenden recorrer el río Ganges desde su nacimiento en el Himalaya hasta su desembocadura en el Golfo de Bengala durante dos meses. Para ello emplearán únicamente «tracción humana», primero a pie, luego en bicicleta y finalmente en kayak, a lo largo de 2.500 Km de trayecto. Ya están en marcha tras alcanzar el glaciar Gaumukh.

‘Ganges, de la Vida a la Muerte’, en 2.500 Km, tiene como referente la expedición «From Ocean to the Sky», capitaneada por Edmund Hillary en 1977, en la que fue remontado el río Ganges con barcas motoras. 35 años después los tres aventureros lo intentarán en sentido contrario y sin medios mecánicos. Descenderán el río a pie, pedaleando y remando. A su vez, esta acción deportiva pretende reclamar atención sobre la paradoja de que esta joya fluvial, que además es el más sagrado río del Hinduismo, sea destino de todos los residuales y basuras de fábricas y ciudades por donde pasa.

La gran travesía se ha iniciado en glaciar Gaumukh, nacimiento del sagrado río Ganges e importante lugar de peregrinación hinduista. Pero antes de dar la primera zancada, Elin (Suecia), Gonzalo (Cádiz) y Chinotto (Madrid) tuvieron que dedicar meses a planificar la mejor forma de recorrer el río en las distintas partes de su cauce.

En cuanto a la intendencia, han preferido comprar las bicis en India y transportar desde España unas canoas hinchables… las zapatillas las llevaban puestas. Cabe reseñar que el presupuesto del viaje es ajustado (patrocinado en parte con una beca del BBK), si bien, los expedicionarios se identifican con un estilo de vida austero, más aún, en un país donde el índice de pobreza es muy alto.

‘Chinotto’, al que muchos identificareis por correr con pantalones vaqueros, nos cuenta cómo han trascurrido los primeros diez días de este interesante desafío deportivo y geográfico:

NOS MOVEMOS…

«El dos de octubre, cumpleaños de Mahatma Gandhi, aterrizamos en Delhi y enviamos por correo las canoas a Allahabad. Debido a los atentados que India viene sufriendo no ha sido fácil superar el recelo al envío de grandes paquetes que han de ser recogidos semanas después.

Una vez resueltos los problemillas burocráticos nos metimos de lleno en una autentica yincana de autobús en autobús para llegar a Gangotri, en pleno Himalaya. Allí dejamos las bicis que habíamos comprado de camino, son de segunda mano y piñón fijo. En esta localidad, a 3.000 m de altitud, dimos un respiro a los huesos después de la paliza en abarrotados autobuses por botosas carreteras.

Por fin el 6 de octubre alcanzamos la ‘Boca de la Vaca’, que es una cueva de hielo abierta en la base del glaciar Gaumukh, a 4.000 m, de donde brotan las primeras aguas del que será más adelante río Ganges. Emocionante momento que se mezcla con la alegría de los peregrinos indios que llegan a tan sagrado lugar para sus creencias. Tras remontar y cruzar el glaciar una última cuesta nos conduce a la pradera de Tapoban de la que emerge imponente el pico Shivalinga (6.500 m).

Desde aquí iniciamos la marcha en busca de las bicis que hemos dejado en Gangotri, llegamos en un par de días. Toca preparar las alforjas y acoplarlas de la mejor manera a las modestas, pero recias, bicicletas indias. Comienza ahora el periplo ciclista por valles y gargantas con precipicios de vértigo bajo las ruedas. Poco a poco vamos perdiendo altura, aunque no faltan cuestas que nos obligan a empujar las bicis… al ser de piñón fijo no queda más remedio. Paisajes espectaculares y pueblos que cuelgan de las montañas animan el recorrido por una carretera de montaña muy rota debido a los frecuentes corrimientos de tierra y caídas de rocas, en parte por el reciente monzón.

Los primeros 300 kilómetros de pedaleo nos dejan en la localidad de Devprayag. Significativo lugar ya que es aquí donde el río Bagirathi (cuyo margen venimos siguiendo) se une al Alakanda, resultando de la unión de ambos el tronco del río Ganges, según los mapas. Otros ochenta kilómetros con el susurro del río al fondo nos conducen a la popular ciudad de Rishikesh.

Esta localidad esta repleta de ‘ashram’ (centros de meditación y yoga) y desde que fue visitada por los Beatles es destino imprescindible de hippies y meditadores occidentales. Aquí el río Ganges se despide de las montañas para adentrarse en la infinita gran planicie. Se acabaron las cuestas pero el tráfico y el absoluto caos de este país se empiezan a sentir, no olvidemos que en la gran planicie gangética viven 700 millones de personas, lo que supone el diez por ciento de la población mundial.

Como en cualquier periplo de larga distancia no escasean momentos difíciles. Principalmente por los inevitables problemas estomacales que nos dejan muy debilitados (habituales en India) y por la improvisación que nos exige el día a día.

Sobre la marcha nos vamos curtiendo y la moral sigue alta…. Para esos momentos de decaimiento sólo hay que recordar las palabras de Gandhi: «Nuestra recompensa se encuentra en el esfuerzo y no en el resultado. Un esfuerzo total es una victoria completa».

La próxima meta volante la tenemos en Allahabad donde dejaremos las bicis y, confiamos, estarán esperando las canoas que hemos mandado por correo. Entonces nos meteremos a saco en la navegación del río Ganges. ¡Seguiremos informando… in progress!».

Fuente: Miguel Caselles – Fotos: GVM/Luis Bonete

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