13-01-2026

ENTREVISTA: ÀNGELS LLOBERA

Àngels Llobera (Pollença, 1980) es la prueba de que una carrera efectiva en el mundo del trail running puede ser larga. Forma parte de esa generación de corredoras y corredores que, a pesar del paso del tiempo, siguen plantando cara y obteniendo resultados de forma regular frente a rivales, a priori, con más potencial. Cordial, siempre sonriente, afirma ser muy competitiva, pero esa competitividad no trasciende en el trato, sólo aflora cuando es el momento. Es de esa generación que, en primer lugar, accedió a la montaña, a disfrutarla y entenderla, para después pasar a correr por ella. Y eso, queramos verlo o no, marca una diferencia.

CORRIENDO POR LA MONTAÑA NO DEPENDO DE NADIE

¿De dónde sales?

Mis padres organizaban campamentos de verano aquí, en Mallorca, durante todo el mes de julio. Eran semanales e iban por edades, pero a mí y a mi hermana nos tocaba pasar todo el mes en el campamento. Allí hacíamos actividades cada día. Nos pasábamos un mes en contacto con la naturaleza; montaña y playa. También nos llevaban de vacaciones al Pirineo y a Picos de Europa, siempre con actividades vinculadas a la montaña. Andábamos mucho con la mochila a cuestas, lo cual no siempre nos hacía felices a mi hermana y a mí… Hasta que llegó esa edad en que, más por llevar la contraria que otra cosa, aborrecimos la montaña. Supongo que la base viene de ahí. En cualquier caso, siempre he hecho deporte. Jugué durante muchos años a baloncesto, bicicleta de montaña… simplemente llegó un momento en que, como adolescente, no me apetecía ir a la montaña con mis padres. Al baloncesto dediqué muchos años, desde primaria. Lo dejé cuando me fui a Barcelona a estudiar la carrera y como no me gustaba la ciudad muchos fines de semana me iba, con lo que no me podía comprometer con ningún equipo. Una vez acabada la carrera y de regreso a Mallorca, seguí jugando a baloncesto hasta que, más allá de la afición, se convirtió en obligación. Ahí lo dejé. Tenía muchas cosas alrededor que reclamaban mi atención: estaba estudiando oposiciones, haciéndome una casa, trabajaba lejos… Acabé la temporada porque yo cuando me comprometo no es porque sí. Además, soy muy competitiva y me gusta que en un equipo todos tengan el mismo nivel de compromiso, y en el baloncesto siempre faltaba alguien. Corriendo por la montaña no dependo de nadie.

¿Cómo viene el paso a la montaña?

Aun habiendo dejado el baloncesto, entrenaba cada día con la bicicleta, corriendo un poco, en el gimnasio, patinaba mucho. Volví a caminar por la montaña, sin correr (no me gustaba). Dando clases en un ciclo formativo de grado superior, tenía alumnos que corrían y estaban preparando una carrera, e insistieron en que fuera un día a entrenar con ellos. Físicamente estaba bien pero técnicamente me faltaba mucho. Me llevaron a entrenar por un recorrido que era de una carrera de la Copa Balear y me convencieron para ir. Era el año 2013 y no me había puesto nunca un dorsal. Y gané. Esto, naturalmente, me dio el empujón definitivo. Me gustó la sensación de correr, conectar con la naturaleza… Luego me vino a ver el seleccionador, que yo no sabía ni quien era, y acabé haciendo todas las carreras de la Copa Balear (la gané). Fue un poco sorprendente. También me propusieron ir al Campeonato de España de KV y yo no sabía ni qué era. Fui a mi primer KV en el Finestrat, en el Puig Campana, y quedé tercera. Fue todo muy rápido. Siempre les digo a mis alumnos que gracias a ellos estoy donde estoy.

Ultra Pirineu 2014, un estreno de lujo en el mundo del ultra trail.

¿Hubieras seguido corriendo si no se te hubiera dado tan bien?

No sé. Supongo. Lo hice porque me gustaba, los resultados eran un extra. Luego, en la segunda temporada (2014) descubrí que había una cosa que se llamaba Ultra Pirineu, me llamó la atención y me fui para allá por mi cuenta y riesgo. Mi primer ultra. Aunque tenía conocimientos (soy licenciada en educación física) no tenía entrenador, iba por sensaciones, sin planificación ni nada. Un día aquí en Mallorca corrí 60 kilómetros por ver cómo iba la cosa. Mi ambición era acabar una Ultra Pirineu. Quedé tercera. En carrera lo más largo que había hecho era distancia maratón. Sufrí bastante, pero fue bien, aunque estuve tres meses sin poder correr. Pero repetiría la experiencia, fue un sueño hecho realidad (de hecho, mi sueño era simplemente acabar). No conocía ni el terreno, fui a verlas venir.

¿Qué te gustó de la experiencia ultra?

Sobre todo la gestión de cada momento, de los buenos y los malos. Eso me gustó mucho. Al siguiente año, en 2015 me planteé un calendario de ultras y me pasé de vueltas otra vez y acabé la temporada lesionada, pero me pudo la novedad. Sin pretenderlo, me vi en circuito de las Skyrunner World Series, que por aquel entonces tenían modalidad ultra. Yo sólo iba seleccionando carreras que me interesaran, y tras haber quedado segunda en la Buff Epic, Depa (aún no nos conocíamos) me escribió haciéndome ver que iba por delante en el circuito. Yo ni lo sabía.  Me dijo que si lo hacía bien en Desafío Somiedo podía ganar. Le dije que sólo me quedaban quince días de margen y además tenía una pequeña lesión en el tibial. Finalmente fui, quedé segunda y finalmente gané en el circuito. Yo iba de carrera en carrera sin saber muy bien lo que hacía, y acabé la temporada sin poder correr unos tres meses. Desde aquel momento Depa me prepara y me ayuda a planificar mi temporada. Ahora hago básicamente carreras de 60K, que es donde me siento más cómoda, aunque ahora tengo por delante tres carreras más largas: Aran By UTMB (CDH), Monte Rosa y TDS que es una carrera que me hace mucha ilusión (ya tengo CCC y UTMB) y tengo pendiente en mi lista.

Aquí hablamos de bastante más de 60K…

Antes era lo que más me gustaba; cuanto más largo mejor, pero el precio a pagar era alto en cuanto a desgaste. Ahora prefiero hacer algo menos y acabar bien. De tanto en tanto también me gusta ir un poco más allá, como para confirmar que aún puedo estar ahí, aunque ahora voy con mucho respeto a estas carreras. Desde la CCC, hace un par de años, no he vuelto a hacer algo tan largo. De todos modos, haga lo que haga, suelo tener agujetas los días posteriores a las carreras, supongo que es porque bajando es donde me siento más cómoda y suelo apretar lo que puedo en los descensos, y ese trabajo muscular es el origen de las agujetas. Se me da mucho mejor bajar que subir, y cuanto más técnico mejor, supongo que es porque el terreno al que estoy acostumbrada, la Serra de Tramuntana, exige esto. Por otro lado, la climatología adversa también me va bien. Además, en carrera te vas a encontrar de todo, por tanto, no me preocupo mucho de las condiciones que hay a la hora de entrenar, si llueve, llueve y si hace frío o calor, pues hace frío o calor. Hay que adaptarse a la montaña. Igual que a menudo corro con poco líquido, porque creo que hay que aprender a gestionar esto: en carrera no siempre tienes lo que necesitas cuando lo necesitas. Soy de poco consumo, en carrera me obligo a beber y comer, pero entrenando no me preocupo mucho. Ahora para las carreras trabajo con una dietista.

«Se me da mejor bajar que subir…» (Trail Ribeira Sacra)

¿Alguna dieta especial?

No como fritos, ni empanados, ni embutido, ni consumo alcohol pero, básicamente, porque no me gusta, son cosas que no me apetecen, ni me lo han prohibido ni me lo he prohibido. No creo que fuera capaz de seguir una dieta estricta. Como lo que me gusta y me sienta bien, sin más.

¿Prefieres tener asistencia cuando corres?

Si. Y me gusta que me la haga mi hija cuando es posible. Me gusta contar con gente de confianza y mi hija está la primera en la lista, ella sabe qué y cómo lo quiero. Cuando llego al avituallamiento no me gusta perder tiempo porque después hay que recuperarlo. Casi nunca me siento en un avituallamiento; cojo lo que necesito y me voy, y si no son carreras muy largas, a veces incluso los paso de largo. Hay también un factor psicológico en el hecho de esperar y encontrar a alguien conocido en el avituallamiento cuando llevas horas sola por el monte. Es un aliciente.

Y a tu hija… ¿Le gusta hacer de asistencia?

Ahora mismo ya está un poco harta. Lo ha vivido desde pequeña. Siempre me ha acompañado a las carreras (soy madre soltera) y es un mundo que conoce bien. Gracias a esto ha visto ya mucho mundo, pero ahora está en una edad más difícil. Todos hemos pasado por esto. Pero sigue acompañándome cuando es posible, sobre todo si son carreras largas. Cuando me invitan a una carrera, siempre pongo como condición que alguien tiene que llevarla a unos avituallamientos determinados (aún no conduce).

¿Cómo gestionas la noche?

No me entusiasma, pero es lo que hay. Cuando empecé me gustaba, la noche tiene algo, y me gustaba empezar de noche para ver la salida del sol. Me gusta más empezar de noche e ir e cara al día, pero no me entusiasma tener toda la noche por delante, sobre todo si es en la segunda parte de la carrera. Pero en la TDS me comeré dos noches… El horario de la TDS es una de las cosas que me ha frenado estos años.

«Me gustan las carreras por etapas». En el descenso del Espigüete en la primera etapa de la edición de 2017 de Riaño Trail Run.

¿Y después de la TDS?

Está por definir, me gustaría hacer algo por etapas. Me gustan mucho las carreras por etapas. Tal vez La Brama, en el Pirineo Oriental. He hecho varias y me lo he pasado muy bien (Ultra Sanabria, Riaño…) Me gustaría ir a la Everest Trail Race o a la Coastal Challenge en Costa Rica. A ver. Además, esto me permite viajar, que es una de las cosas que me gusta más de las carreras, conocer otros lugares y otras culturas.

¿Qué no te gusta del mundo del trail?

No me gusta esa sensación de “moda”, ese sector que simplemente corre, pero sin entender qué es la montaña, por postureo o exhibición. También creo que el precio de algunas carreras es excesivo y tampoco me gustan las tensiones entre federaciones.

¿Qué pasará cuando los resultados empiecen a no acompañar?

El punto de inflexión está en el momento en que deje de disfrutar, más allá de los resultados. Es obvio que tarde o temprano los resultados dejarán de ser lo que son, ya tengo 45 años y la edad pasa factura, aunque creo que será más un tema de lesiones, sobre todo porque me cueste más recuperar. Pero cuando llegue el momento habrá que cambiar el chip y olvidarse de la competición. No sé cómo lo llevaré porque soy muy competitiva. Igual me busco otro deporte en el que pueda seguir siendo competitiva. Hay algo que tengo pendiente y es participar en un raid de aventura. Me lo han ofrecido alguna vez, pero era en un equipo muy potente y mi nivel en bici de montaña es limitado, y no quise ser un peso para el equipo (la cosa iba de campeonato del mundo…). Tengo que mejorar en bici (en el resto de disciplinas me defiendo).

Una de sus última actuaciones (con victoria incluida) en la Picón Castro.

¿Qué soportes tienes?

Desde hace tiempo estoy con Inov8; el material me va muy bien, me gusta mucho ese tipo de zapatilla con drop cero. Por otro lado, como tengo la condición de deportista de alto rendimiento en el Govern Balear, tengo facilidades en forma de días de libre disposición remunerados para ir a las competiciones.

Un libro: La tetralogía de Carlos Ruíz Zafón
Una película: No soy muy de cine
Música: Pearl Jam

Texto y fotografías: Quim Farrero

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