30-05-2024

ENTREVISTA: MAURI PAGLIACCI

 Mauri Pagliacci (General Roca, Argentina, 1991), es agudo, rápido, divertido. De verbo afilado. Una de esas personas que caen simpáticas, algo que le ha facilitado enormemente su evolución en el mundo del trail. Su capacidad para relacionarse con los demás y su pasión por el trail lo han llevado a ser, en cierta manera, el enlace de referencia entre el trail de los dos «lados del charco». A pesar de su juventud, una trayectoria larga y variada le ha conferido mucha experiencia, habiendo pasado por casi todas las posibilidades que ofrece el trail, de forma profesional o no: corredor, organizador, periodista… Es un ejemplo de las posibilidades de profesionalización que ofrece el mundo del trail.

 

“Son tan necesarias las carreras pequeñas como las grandes”

¿Dónde empieza tu relación con el trail?

Empieza un poco por casualidad, por mis padres. En el año 2002 vieron que había una carrera por aquí cerca (en Neuquén, donde vivo desde muy pequeño). Se trataba de correr por la montaña. No se entendía muy bien de que iba la cosa en aquella época. Fuimos con unas mochilas grandes, más de trekking que de correr, en plan familiar, a conocer un lugar de la provincia que no conocíamos. Fue un amor a primera vista. Aquí en Argentina, sólo hay un deporte: el fútbol. Y punto. Y yo soy muy malo jugando al fútbol. De siempre. Y aquí descubrí que andaba un poquito bien a la hora de correr. De ahí fui a otra carrera y empezamos a involucrarnos un poco en este mundillo, hasta que terminó siendo mi deporte. Un deporte que me fue muy bien como adolescente, además con la suerte de que mis padres también estaban involucrados. Y de ahí en adelante, hasta que se convirtió en trabajo en algún punto del camino, no sé exactamente cuándo. Antes de todo esto, de pequeño había practicado natación. Aquí hay muchos ríos y lugares con agua y es habitual que, por seguridad, los chavales aprendan a nadar. Es básico. Y nadé de forma regular hasta, más o menos, los trece años, en un equipo de natación y esas cosas, pero no era lo mío, no porque no me gustara la natación, si no por el tema del espacio cerrado, sobre todo después de descubrir el trail y los espacios abiertos.

¿En qué tipo de terreno te gusta correr?

Me gusta correr. Circuitos no demasiado largos, técnicos pero que me permitan ir rápido. Hice algún intento en carreras largas, que me gustan mucho, pero mi cuerpo no responde bien. Todo lo que sea de 42 para abajo me va. Y si es rápido mejor. Si todo va bien en breves voy a poder tachar la Dolomyths Run en Canazei, que es un buen ejemplo de lo que me gusta en una carrera.

¿Mejor con dorsal que sin?

No. Disfruto mucho de salidas sólo o con amigos. Sin más. Pero sigo intentando entrenar con regularidad para revivir mis mejores épocas. Entreno hasta que empieza a dolerme algo, o tengo que viajar y se me rompe el ritmo y luego aflojo hasta que me reinicio. Nunca he dejado de correr.

Vamos a hablar del paso a la profesionalización…

Cuando salgo del instituto me voy a estudiar a Buenos Aires, a la capital, como es habitual en muchas partes del mundo. En ese momento mi padre tenía un buen empleo. Pero al cabo de nueve meses se quedó sin trabajo y tuve que volver a Neuquén, y entonces, por hacer alguna cosa, fui de voluntario a una carrera que organizaban unos amigos: marcar el circuito, ayudar en meta… esas cosas. Básicamente para no estar sin hacer nada. Eso era diciembre de 2009. Ahí, en cierta manera arranco, descubriendo qué quiere decir organizar una carrera. Yo en ese momento corría bastante bien para lo que es el nivel en Argentina, y al mismo tiempo trabajaba en organizaciones de carreras. Trabajaba un tiempo, juntaba dinero, y me iba a correr. Quise estudiar educación física, pero tampoco era lo mío. Me fue bastante bien con las carreras, organizábamos cuatro o cinco al año aquí, en Neuquén. Llegó un momento en que un amigo mío, Gustavo Reyes, fue convocado al mundial IAU en Irlanda. Era 2011. Aquí nadie se hizo eco de eso, hablé con un par de amigos que estaban en periódicos y nadie nos hizo caso, así que pensé en hacer yo lo que no hacían los otros, y cree una web que se llama trailrunning.ar y que, en cierta manera, se convirtió en el trabajo que me ha llevado hasta aquí. La curiosidad y el hecho de que nadie hiciera caso a un equipo que iba a un mundial me llevó a empezar a escribir notas y artículos sobre la actualidad del trail en Argentina. Empezó a funcionar e incluso algún diario local publicó alguna nota nuestra. Eso era junio de 2011, y en enero de 2012 me inscribí al sorteo para lo que entonces era Cavalls del Vent (hoy Salomon Ultra Pirineu) para ir a correr. Mandé un mail explicando que tenía un medio de comunicación y me recibieron como prensa. Yo sólo pretendía ir a correr, bueno, básicamente a intentar conocer a Kilian Jornet (risas). Fue una edición complicada pero, de ir de curioso, acabé sentado en una mesa con Kilian, Depa, Ana Frost… gente que para mi eran referentes. Eso era octubre, y en noviembre algunos de ellos venían a Argentina y finalmente allí los recibí yo. Ese fue el “click” definitivo. La gente empezó a leerme más, a tenerme como medio de referencia en Latinoamérica… Fue la apertura de puertas a un montón de cosas, y una de ellas fue Irun Far. Algo que hice desde muy pequeño y agradezco mucho fue estudiar inglés. Eso me facilitó una relación que, de hecho, arrancó con un error mío: les cogí una foto para una publicación y me mandaron un mail pidiendo por favor que la retirara, y ahí, entre disculpas, empezó mi relación con Bryon Powell, el responsable de Irun Far. Le planteé la posibilidad de hacer algo juntos, de actuar de puente entre el mundo inglés y el español. Finalmente, en 2013 conocí personalmente a Bryon y conectamos para lo que sería el resto de la década.

¿Ya de entrada consigues vivir de lo que publicas en trailrunning.ar?

En un principio no. Es muy difícil. Pero me permitía viajar para ir a trabajar a las carreras, algo que para mi fue muy importante para establecer contactos. No ganaba, pero tampoco perdía: cubría gastos. Me servía además para vender las carreras que organizábamos nosotros. Ayudaba a amigos de organizaciones modestas y las organizaciones más grandes me hacían entrar algo de dinero, poco, pero para cubrir gastos. Vivía de lo que organizaba y eso me permitía trabajar como periodista en la web. Echando la vista atrás, me doy cuenta de que también me sirvió para ir labrándome un nombre, esa “palabra autorizada” que, al fin y al cabo, consiste en ir, estar y contar lo más honestamente posible. Aún hoy no hemos logrado que eso genere puestos de trabajo, pero si que esa palabra tenga un prestigio. Por el momento ahí está, aunque funcionando a medio gas ahora mismo.

La colaboración con Irun Far marca un giro en tu carrera…

Totalmente. En 2013 fui a la Western States con mi amigo Gustavo Reyes. El mundo gringo es otra cosa, muy diferente del mundo europeo, que conlleva más luces, más gente, más espectáculo. Ver a trescientas personas corriendo en la Western States, con más de mil voluntarios… Es otra experiencia, muy “yanqui californiana”. Fue una apertura de mente. Ahí arrancamos con Bryon, a quien fui a ayudar. Les gustó y me pidieron ayuda otras veces, hasta que al año siguiente consiguieron que Transvulcania me invitara como periodista de Irun Far de forma un poco más seria. Entré como “el que hablaba español” del equipo, pero luego me convertí en algo más, empecé a ir sólo a carreras como Irun Far, más allá de acompañar a Bryon. A parte del tema económico, es lo que me acaba de abrir las puertas al mundo europeo, y todo vino dado por el hecho de que hablo inglés y tengo mucha curiosidad, si no, ni me hubiera atrevido a hablar con Bryon. Es lo que me ha facilitado conectar con gente como las organizaciones de Zegama, Penyagolosa o Transgrancanaria, por ejemplo. O que en un mundial los atletas me conozcan y sepan que soy el que “habla español de Irun Far”. O que los Poletti sepan quién soy… Un cambio rotundo que, más que buscado, se dio. Además, hoy en día, Bryon es uno de mis amigos más cercanos. Estuve siete años con él hasta que, en 2020, empecé a trabajar con Spartan.

Albert Jorquera (izqda) y Mauri Pagliacci (dcha) buena química en directo… y ante una cerveza.

¿Con qué te quedas del trail europeo y con qué te quedas del trail americano?

Partiendo de la base que los líderes del trail son, y serán por mucho tiempo, EEUU y Europa (España, Francia. Italia…) Me gusta mucho la parte comunitaria estadounidense, esa filosofía en la que todo es mucho más relajado, más entre amigos… pero me gusta más la dinámica europea, esa transparencia del “vamos a lo que vamos”, porque, por mucho que el yanqui reniegue de ello, todos van orientados a la profesionalización del deporte, y el europeo lo expresa con más claridad. Estaría bien encontrar un punto medio ahí. Supongo que los yanquis quieren conservar alguna cosa fuera de su sistema, es como intentar proteger algo de lo que ya perdieron. De todos modos, a mi me parece fantástico que, por ejemplo, Jim Walmsley tenga un gran contrato con Hoka y se vaya a vivir a Francia, pero por otro lado estaría bien conservar ese perfil humilde y próximo. Ahora hay que pedir hora para hablar con él… Técnicamente, los inventores de los ultras como evento son los norteamericanos, pero creo que se les fue de las manos y quieren conservar algo de la esencia inicial.

¿Cómo cambia tu vida la experiencia Spartan?

Es otra cosa. Spartan aparece como elemento externo al trail, del mismo modo que Iron Man que, de hecho, entra porque anteriormente lo había hecho Spartan, que viene con un referente casi de culto en un tipo de carrera muy específico, que son las carreras de obstáculos, pero que quiere diversificar su oferta. Lo bueno es que Spartan no aparece en el mundo del trail intentando imponer una filosofía, si no conscientes de no saber y buscando a quien sepa. Como experiencia tengo la sensación de hacer lo mismo que venía haciendo, pero con otro presupuesto – un punto importante – y una seguridad que el mundo “free lance” no te ofrece. Mi función en Spartan estaba inicialmente vinculada sólo a prensa y comunicación, hasta que descubrieron mi faceta vinculada a la organización, lo que llevó a ampliar mis atribuciones, hasta el punto que mi etapa de comunicación ha quedado un poco atrás y estoy llevando más temas de redes sociales, diseño de carreras, trabajo con diseñadores para temas de marca… temas diversos vinculados a la imagen de las carreras. Ahora es un empleo fijo a tiempo completo que me permite combinar en un solo trabajo todo lo que aprendí a hacer a lo largo de estos años y que además me permitirá salir de Argentina, algo que hace mucho tiempo quería hacer.

Te vienes a vivir aquí (¡Bienvenido!) ¿Esto quiere decir que Spartan va a entrar más en el mercado europeo?

Hay varias razones. Mi pareja y yo siempre hemos buscado salir de Argentina, y Spartan ha visto que le salgo más barato trabajando desde aquí que desde Argentina. Viajar a EEUU, por ejemplo, es más fácil y mucho más barato desde Europa que desde Argentina y, además, trabajo a menudo en Europa, donde Spartan tiene varias carreras de obstáculos cuyas organizaciones necesitan asesoramiento para meterse en el trail. El objetivo es bajar las ideas de los grandes organizadores a los más modestos, de manera que Spartan sea una especie de sello de calidad, no queremos añadir otro circuito a los existentes y, además, cada carrera tiene su carácter. El objetivo es que corra más gente.

Tienes una faceta a parte vinculada a las retransmisiones en directo…

Todo nace en el primer streaming que Albert Jorquera hizo en Transgrancanaria. Él estaba ahí, solo, mirando una pantalla y comentando lo que veía, sin ninguna ayuda. Me llamó para hacer una nota para Spartan y, de forma espontánea, empecé a ayudarlo, y hubo buena química. En Salomon Ultra Pirineu, que también es Spartan, repetimos y la cosa funcionó. Tenemos buena química. No se de donde me sale… Albert se lo prepara todo mucho, estudia. Yo me siento a su lado y empiezo a hablar, sin más… A lo mejor es por ser argentino… (risas) Yo voy y hablo, y con Albert funciona. Creo que es una posibilidad más a explotar y me parece fantástico haber estado en cierta manera en el nacimiento de todo esto.

En el mundo del trail hay un sector reticente a la profesionalización…

Hay para todos. En el trail cabe cualquiera. Si no me gusta la gente puedo correr solo. Si no me gustan las carreras grandes, puedo ir a carreras pequeñas. Si quiero ser profesional, puedo intentarlo. Para mi es importante que esto siga creciendo para todos, y para eso es importante que entre dinero, es necesaria inversión, sin renegar de las otras opciones. Pero las carreras grandes dan la difusión necesaria para que haya gente que descubra el trail y que luego, en muchos casos, alimenten las carreras más modestas o con otra filosofía. El trail se basa en un ecosistema diverso en el que el pisoteo no tiene futuro, son tan necesarias las carreras pequeñas como las grandes.

Un libro:  Cross country de Rickey Gates
Una película: El secreto de sus ojos de Juan José Campanella
Música: Grunge de los ’90

Texto y fotografías: Quim Farrero

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