Yasmina Castro (Las Palmas de Gran Canaria, 1995) es, más allá de una buena corredora, una distribuidora de simpatía allá donde va. Extrovertida, simpática y habladora, es una corredora efectiva, segura y constante; forma parte de ese sector de corredores de élite que el corredor popular tiene por profesionales dedicados sólo al trail running aunque, como todos, Yasmina tiene que batallar con el día a día para ganarse la vida trabajando las mismas horas (o más) que aquellos que la ven sólo como una “pro”. Uno de esos nombres por los que es fácil apostar porque siempre está por delante. Y mejor cuanto más largo es el recorrido.
NO SIEMPRE SE VA A PODER GANAR
¿Cuándo empiezas a hacer deporte?
Siempre he hecho deporte, pero a competir empiezo en 2015, al principio corriendo por asfalto y luego por montaña y en poco tiempo empiezo a ganar alguna carrerilla. De hecho, siempre me ha gustado mucho correr, más allá de que haya practicado otros deportes. De jovencilla, viviendo con mis padres, salía a correr sin más y le daba la vuelta al pueblo sin tener ni idea de ritmos ni de nada, por simple placer, aunque siempre que podía intentaba ir más rápido. Al principio lo hacía sin que mis padres lo supieran, porque no querían que saliera de casa sola y lo hacía a escondidas: salía cuando ellos no estaban, por eso iba lo más rápido posible, hasta que un día llegaron más pronto, me pillaron y me cayó la bronca. Pero un día hubo una carrera de asfalto en mi pueblo y, como era menor de edad y ni tenía recursos, le tuve que pedir a mi padre que me diera dinero para la inscripción. Él no entendía que no le pidiera dinero para salir o ir al cine; dinero para la inscripción a una carrera le parecía muy raro. Finalmente me inscribí (era una 10K) y me lo pasé muy bien. Al año siguiente repetí y más tarde, ya trabajaba en un hotel, una buena amiga que ya corría por montaña me animó. Formamos un grupo del hotel y hacíamos salidas en todo tipo de terreno y de una de esas salidas vino todo. Mi amiga me contó cómo funcionaba, el tema de las federaciones, licencias, etc y me apunté a mi primera carrera y me encanto. De ahí la montaña fue ganando terreno y hasta hoy.
¿Cómo te ganas la vida?
Soy cocinera y trabajo en un hotel. Estudié cocina, hice las prácticas en un hotel y me quedé ahí trabajando durante un par de años. Ahora hace cinco años que estoy en otro hotel al norte de la isla. Me encanta cocinar, desde niña.
¿Explotas tu faceta de cocinera cuando preparas tu alimentación para una carrera?
A mí me encanta comer, creo que a cualquier cocinero le tiene que encantar. Yo soy muy buena de boca, todo me gusta. Antes de la carrera intento comer lo mejor posible, lo más sano, aunque como de todo y, por ejemplo, me encanta el dulce. Después de la carrera, en la recuperación me suelto la melena, me desquito y como todo lo que me apetece. En cualquier caso, no sigo ninguna dieta específica, todo me va bien.
¿Y durante la carrera? ¿Tienes algún secreto culinario?
No me preparo nada en especial. En carreras largas tal vez sándwiches, y si hace frío y hay caldo en los avituallamientos me gusta. Luego lo normal: algún gel, alguna barrita, plátanos… Nada del otro mundo. No suelo tener problemas digestivos en carrera, aunque al principio cuando empecé los tenía, pero porque no comía, confiaba en que el cuerpo aguantaría y me daba miedo que algo me sentara mal, pero con el tiempo aprendes que no es así. Compitas o no el cuerpo necesita gasolina.

¿Cómo organizas tu vida diaria?
Creo que la rutina es importante para progresar deportivamente. Si por mi fuera, haría todos los deportes del mundo… Tengo un entrenador, Efrén Segundo, que me propone planes semanales y los cumplo día a día. Intento también escalar un poco, que es algo que me gusta mucho; voy a menudo a un rocódromo cerca de casa una o dos veces por semana. También meto bastantes horas de bicicleta de carretera y voy al gimnasio un par de días a la semana. Por las mañanas trabajo e intento dedicar mis tardes a entrenar y, si hace falta – como cuando me preparaba para la TDS – tiro de frontal, sea por la mañana o por la tarde.
¿Cómo combinas la vida laboral con los viajes a las carreras?
Intento hacerlo de forma que no perjudique ni a mis compañeros ni al trabajo. No somos muchos (es un hotel pequeño) pero mi jefe colabora bastante y yo intento programar con tiempo el calendario para que se pueda cuadrar con las necesidades del trabajo. A veces he encadenado diez días trabajando para poder librar luego. Depende de cuantos días necesite, los cojo de las vacaciones.
¿Y con tu vida personal?
Alejandro también corre y también tiene sus planes de entrenamiento. Casi siempre vamos los dos a las carreras. A primeros de año nos preparamos un calendario e intentamos cuadrarlo, normalmente con días de vacaciones. Ahora no está trabajando y se puede permitir doblar entreno mañana y tarde. A veces, entrenamos juntos, sobre todo esos días que estás cansada o perezosa y necesitas un empujoncito. A todos nos pasa, y si quieres competir a un cierto nivel, necesitas algún tipo de apoyo, y nosotros nos apoyamos mutuamente.
¿Cómo planteas el calendario?
Este año hemos procurado terminar pronto la temporada (siempre acabamos alargando: no sabemos decir que no…), a principios de noviembre. Para el año que viene ya tenemos pensadas algunas carreras, sobre todo las que son fuera de España y precisan de viajes algo más largos y en el trabajo, a principios de enero, ya empiezo a plantear posibilidades para poder cuadrar las cosas. Pero realmente no nos preparamos un calendario demasiado estricto, siempre pueden pasar cosas, ya sólo la gestión sistemática de vuelos y alojamientos para salir de las Islas es un problema, y todo hay que coordinarlo con la preparación. Este próximo año iremos a Transgrancanaria si o si, luego estamos definiendo qué hacemos, porque tampoco queremos pasarnos de largo, la salud es importante y lo que hacemos, la verdad, no es muy saludable. Después de una ultra tiene que haber un descanso.

Hablas de ultras, pero tienes un rango de actuación más amplio…
Es cierto, aunque lo que me gusta más son las ultras porque me siento cómoda, siempre voy de menos a más. Las carreras demasiado cortas son muy explosivas para mí. Necesito un par de horas para calentar. No me da miedo la distancia, me siento bien en el monte, aunque siempre hay momentos en que aparecen dolores o la cosa no va bien, pero cuando acabo ya pienso en la siguiente. Es como una droga. Y yo tengo la suerte de que no suelo lesionarme, me quedo hecha polvo, pero no me hago daño y recupero bastante rápido.
Viniendo de un clima cálido ¿Cómo lo llevas cuando las condiciones se ponen duras en montaña?
Yo misma me sorprendo porque me adapto bien. En casa rara vez necesitamos demasiada ropa – o guantes por ejemplo – para salir, pero cuando hay malas condiciones en carrera siempre voy bien de material, lo que haga falta. Por otro lado, – y esto lo comentamos a menudo con Ale – nosotros solemos entrenar en condiciones de calor y mucha humedad y, cuando salimos fuera, muchas veces sentimos que respiramos mejor, que oxigenamos más. Esto lo hemos comentado con otros corredores de la isla y también les sucede.
¿Los premios en metálico condicionan la decisión de ir a una carrera?
Nosotros corremos porque nos gusta la montaña, nos gusta el ambiente en las carreras… No solemos mirar si hay premios. Vamos a las carreras que nos llaman la atención por alguna razón, porque nos las sugieren a veces porque nos invitan y, a veces, resulta que hay premios en metálico. Pero no es algo que tengamos en cuenta a la hora de decidir. También pienso que, si vas pensando en el dinero, seguramente no ganarás la carrera, que es la recompensa máxima. Es la culminación de toda la preparación, siendo consciente de que muchas veces no ganarás, pero la recompensa es haberlo hecho en el tiempo previsto o sintiéndote bien.
Y ya que estamos con dinero… ¿Qué te aporta tu patrocinador?
En mi caso el patrocinador es Nike. Y estoy contenta: he pasado de no tener nada a tener algo. Tengo todo lo que necesito de material, y eso ya es mucho. Sólo con zapatillas se va un pico. Si en algún momento surgiera la oportunidad de poder dedicarme sólo a esto sería estupendo, sobre todo en lo que respecta a los periodos de descanso. También dedicaría más tiempo a otros deportes, como la escalada, que cada vez me gusta más. Pero para eso necesitaría un compromiso de patrocinio diferente. Pero tampoco pasa nada, estoy bien como estoy.

¿Qué carrera te gustaría correr?
Muchas, todavía tengo muchas. A parte del recorrido, de la carrera en sí, hay un tema de ir a las carreras que es viajar, conocer lugares… Hay algunas en Asturias que me gustaría hacer, por el tema montaña. Este año que viene si todo va bien, estaré en UTMB… De momento voy haciendo las que me apetece.
¿Te suelen invitar a las carreras?
Habitualmente la inscripción si, el tema viajes y alojamientos no siempre… En este aspecto no tengo soporte de mi patrocinador, pero tampoco me condiciona lo que hago o dejo de hacer.
¿Qué no te gusta del mundo del trail?
Muchas cosas. Cada vez hay más gente que quiere empezar la casa por el tejado, que acaba de empezar y ya quiere comerse el mundo sin una progresión, que exigen un fijo a una organización por el mero hecho de ir, y que no necesariamente tienen mucha experiencia. Yo creo que eso es algo que tiene que salir de la organización. Luego está el ir a las carreras y parece que no se vaya a disfrutar, si no a lucir, a hacerse la foto y subirla a redes para darle bola a algo que, tal vez, no tenga demasiado interés. Hay mucho postureo. Me da la sensación de que hay gente qua no disfruta del proceso, el recorrido, el ambiente. Cuando estoy compitiendo veo a gente, niños, mayores que disfrutan viendo lo que haces y que menos que dedicarles una sonrisa. O cuando veo un fotógrafo ¿Cómo no voy a sonreír o darles las gracias? muchas veces están en puntos a los que es complicado llegar y aguantando lo que haya. Creo que mucha gente no valora lo que hace una organización, pero hay que buscarse mucho la vida para poder organizar un evento, algunas tienen que superar muchas trabas, y a muchos sólo les preocupa qué le dan en la bolsa del corredor. A mi me chocan comentarios del tipo “vale la pena ir por la bolsa del corredor”. Luego hay corredores que van sólo a competir, con los que has coincidido muchas veces y parece que ni te conozcan y que al acabar, sobre todo si no les ha ido bien, desaparecen. Hay gente que va a lo suyo y punto. Ahora mismo eso es lo que veo como un aspecto negativo del mundo del trial.
¿Te ves corriendo muchos años?
Me gustaría, aunque entiendo que el ritmo irá cambiando. Ahora hay días que me levanto de la cama y parezco un robot, y supongo que el cuerpo eso lo aguantará un tiempo. Pero correr, seguro que sí, aunque quede la última. Me veo corriendo, aunque no tenga resultados. No siempre se va a poder ganar y cada vez la gente se prepara mejor. Pero no pasa nada, el cuerpo es el que es y llegará el momento en que no pueda, pero seguiré corriendo a mi ritmo.

Un libro: Cualquier cosa sobre psicología
Una película: Cualquier cosa de miedo
Música: Música africana
Texto y fotografía: Quim Farrero
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