24-01-2026

GORBEIA SUZIEN 2025: DEVENIR UNA CLÁSICA

Para llegar al estatus de clásico son necesarios, de entrada, buenos ingredientes (eso lo tenemos) y un trabajo que acompañe (eso también). Ahora mismo, es posible afirmar que Gorbeia Suzien es ya una prueba clásica, de esas que vale la pena vivir al menos una vez en la vida, ni que sea para experimentar qué es en Euzkadi el deporte en la montaña: algo que nadie se toma a broma. Hay que apretar si se quiere destacar.

DOMINIO DOMÉSTICO

Y ahí viene cuando los corredores locales, muchos de ellos de una efectividad más que demostrada, lo dan todo en su territorio, con su público y demostrando capacidades y un gran conocimiento del terreno: las piedras y el barro son “casa” y eso se nota.

Y, a parte de ese “jugar en el patio de casa” está ese público local que anima sistemáticamente a todo el que pase por delante y contagia ese entusiasmo al resto de espectadores venidos de fuera. Un público que aguanta estoico las condiciones en la Cruz de Gorbeia, punto emblemático y más alto del recorrido y un fantástico lugar que, habitualmente, no es demasiado amable con sus visitantes: como poco, se puede esperar un viento frío como acompañante (eso si no tenemos el “pack” completo con niebla y/o agua o escarcha). Condiciones que, luego, se suelen suavizar en el resto del recorrido.

Aitor Ajuria (3h01:16), en la Cruz de Gorbeia, apunto de poner los puntos sobre las íes en el resto del recorrido.

Esta vez, en la prueba vasca de las Merrell Skyrunner World Series, la Cruz de Gorbeia fue un poco más benevolente con los visitantes y ofreció sólo un aire fresco que no iba más allá de presentarse como inconfortable para los que allí esperaban a unos corredores que, una hora y media después de la salida, pasaron por allí gas a fondo para, en el descenso y posterior ascenso al Aldamin, definir en el caso de los hombres quien sería el ganador: Aitor Ajuria (3h01:16) que pasó en tercera posición por la cima pero que en el técnico descenso hizo valer, a parte de sus aptitudes, su conocimiento del terreno para situarse en una posición que ya no abandonaría hasta la meta, por delante de Marcos Vilamuera y Gontzal Murgoitio.

Lide Urrestarazu (3h34:16) dominó, sin más problema, toda la carrera.

En mujeres, la cosa fue más definida desde el inicio, y una efectiva Lide Urrestarazu (3h34:16) ya pasó por la cruz en una primera posición que no abandonaría hasta la meta, por delante de Naiara Irigoyen y Marta Martínez, en un recorrido que, a pesar de estar en mejores condiciones que en anteriores ediciones, no faltaron unas dosis de barro en el descenso del Aldamin para amenizar el día. Un barro que, a pesar de la cantidad, tenía una cierta solidez a falta de haber sido “regado” en días anteriores y no ofreció el festival de resbalones y zapatillas engullidas de otros años.

Sin ser el espectáculo de otras ediciones, algo de barro «sello de la casa» no faltó en los sectores habituales del recorrido (descenso del Aldamin).

Pero más allá de los resultados, Gorbeia Suzien es un ejemplo de lo que una carrera de montaña con aspiraciones deportivas debe ser: un recorrido técnico y a la vez rápido, en una distancia en la que los mejores pueden exprimirse a tope dando espectáculo, pero asequible a casi todos, con unos tiempos de corte acorde con su pretensión popular (6 horas y media para 31K y 2.400D+) , espectacular en su totalidad y con un equipo de voluntarios en los avituallamientos de diez, con una organización de gente joven, vinculada al territorio y con ganas de hacer bien las cosas… La prueba es que no son pocos los corredores, de orígenes diversos, que disfrutan de la carrera edición tras edición.

Un clásico lo vale.

GALERÍA FOTOGRÁFICA

Texto y fotografía: Quim Farrero

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