20-09-2021

HALF MDS FUERTEVENTURA 2019

DESIERTO PARA TODOS

 

Las carreras de aventura se convierten a menudo en un pretexto para viajar y conocer nuevos lugares, al tiempo que experimentamos con los límites de nuestra resistencia. Proliferan las opciones de todo tipo, buscando a menudo itinerarios cada vez más largos, más duros, más difíciles o más extravagantes. En este contexto, la Half Marathon des Sables (HMDS) representa un tipo de prueba que pretende todo lo contrario: su apuesta no está en dar una vuelta más de tuerca sino en facilitar el paso de los corredores urbanos o de montaña a terrenos más salvajes. Desde la sensatez y una organización impecable, esta carrera nos ofrece una primera aproximación al desierto, apta para casi todos los públicos.

 

La mítica Marathon de Sables tiene ahora hermanas pequeñas repartidas por el mundo. La idea consiste en organizar carreras parecidas que representan una aproximación al espíritu y al terreno de la competición principal, y que pueden resultar un objetivo en sí mismas. Half MDS ofrece una opción en Perú y otra europea en la volcánica isla de Fuerteventura, territorio árido y ventoso que cumple a la perfección su función. La organización local recae en Arista Eventos, el socio imprescindible que mantiene en esta HMDS de Fuerteventura el mismo nivel de calidad que en otras pruebas que gestiona en las islas, como Transgrancanaria (Gran Canaria) o Haría Extreme (Lanzarote).

 

Esta 3ª edición de la Half Maratón de Sables se ha cerrado esta última semana de septiembre con resultados excelentes: 450 corredores de más de 36 países se han dado cita en la prueba majorera. Una carrera que acaba en el complejo hotelero, dedicado al turismo deportivo, de Playitas, una base óptima para recuperarse y que comparte totalmente la filosofía de la prueba. Aquí, el turismo activo es una realidad que reúne la posibilidad de viajar y conocer otros paisajes con la práctica del endurance y una dosis de aventura organizada. Fuerteventura no es el Sáhara, aunque está muy cerca de la costa africana, quizás le falta desierto de gran duna, el erg, pero comparte grandes zonas de hammada, el desierto duro de tierra, en pistas y playas arenosas que desgastan a cualquiera. Además tiene excelentes tramos rocosos y técnicos en sus áridos cañones y en sus escarpadas costas con imborrables vistas al océano.  Quizás su meteorología es más benigna, una temperatura más moderada y una humedad más abundante, que a veces puede actuar como una trampa mortal, pero un viento constante y persistente, que nos visitó sin descanso durante los tres primeros días, puso a prueba la resistencia mental de muchos, rebozando el campamento de arena y haciendo casi imposible las labores de cocina. Impresiona la resignación de la mayoría de corredores, nuevos aprendices de aventureros, que se adentran en una prueba donde hay que llevarlo todo encima y además lidiar con una autosuficiencia alimentaria de cuatro días, contra viento y calor. Siempre con caras de satisfacción y sonrisas.

 

La organización propone un recorrido muy equilibrado que combina zonas de arena, roca y pistas de tierra. Montaña interior y playas al lado del mar. 30 quilómetros el primer día, 54 el segundo, una jornada de descanso y una última etapa más rápida de 24 para finalizar en el resort de Playitas.

 

En el apartado competitivo, Remigio Huamán consiguió su triple corona en las tres ediciones celebradas, demostrando que marcha como un fórmula uno en  este tipo de pruebas. Completaron el podio el local Andrés Santana, la gran sorpresa, que realizó una segunda etapa para enmarcar y el omnipresente Chema Martínez. En mujeres, hubo menos guerra porque la italiana afincada en Girona, Alfonsina Peppa, se mostró intratable: sólo se dejo recortar levemente el último día por la francesa  Nathalie Kirchner, que llegó segunda. Tercera fue la corredora belga, Ann Tieleman.

 

Las mujeres fueron sin duda las grandes triunfadoras de la prueba, con un 43% de participación, un auténtico lujo y un estímulo para demostrar que la paridad es completamente posible. En una carrera donde uno carretea el peso (mínimo cinco kilos) durante más de 100 kilómetros de aridez y donde las condiciones de austeridad de los campamentos son rigurosas, esta prueba entierra tópicos y rompe tabús. Éste es uno de los principales éxitos que debe apuntarse la organización.

 

Texto: Pep Mayolas
Fotografías: Alexis Berg

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