19-08-2022

INSCRIPCIONES ¿CARAS?

El precio de la inscripción a una carrera suele ser un tema delicado. A unos, la mayor parte de los corredores, les parece caro, a otros, buena parte de los organizadores, les parece barato ¿Existe un equilibrio razonable?

¿CUÁNTO DICES QUE VALE?

Pagar siempre da pereza. La capacidad de valorar el trabajo de los demás es un acto de honestidad. Pero ¿Cómo saber cuándo estamos pagando un precio justo o no? 

Más allá de valoraciones hechas a la ligera, podríamos considerar que correr, cuando lo basamos únicamente en la asistencia a eventos organizados, puede dejar de ser una actividad económicamente sostenible para la mayoría de los mortales. Como tantas otras actividades en la vida en las que necesitamos que alguien haga un trabajo para nosotros.

Las dificultades para valorar la pertinencia o no del precio de una inscripción vienen, en gran parte, del hecho que afortunadamente el mundo del trail es un mundo muy diverso, en el que tiene cabida una gran variedad de modalidades de eventos. 

Se suele hablar del precio por kilómetro, que es un parámetro como cualquier otro, pero que no tiene en cuenta muchos factores importantes a la hora de valorar el dorsal. Para una misma cantidad de kilómetros, las necesidades de producción de un evento que ofrezca, por ejemplo, difusión en streaming, serán muy diferentes que las de una carrera que no tenga más pretensiones que ofrecer una agradable jornada a sus participantes. Del mismo modo que, en dos carreras de características similares, la que tenga menos kilometraje responderá a un precio/km superior porque hay muchos gastos vinculados a la organización que son independientes de la distancia y que no se pueden, no se deberían, obviar.

Los transportes, cuando son necesarios, implican una parte importante del presupuesto

Del mismo modo, la incidencia en el precio del dorsal en una carrera de organización amateur, aparentemente sin ánimo de lucro, que basa parte de su financiación en la ayuda pública y que no tiene que rendir cuentas impositivas, será diferente de aquella empresa privada que tenga que autofinanciarse, que tenga que pagar sueldos y que tenga que rendir esas cuentas impositivas. Este es, en muchos casos, el secreto de que algunas carreras, independientemente de sus dimensiones, puedan permitirse o no la devolución total (o parcial) del precio de la inscripción en caso de cancelación. Una condición que, en cualquier caso, siempre debería estar debidamente indicada en el reglamento.

A pesar de su falta de consistencia como parámetro de valoración, asumimos el precio/km como un parámetro aceptado y, en base a él, hemos recopilado información de kilometraje y precio del dorsal (siempre considerando la opción más económica) de 101 carreras repartidas por toda la geografía nacional y de distancias diversas, incluyendo, como parámetros de referencia, las carreras del omnipresente UTMB cuya prueba reina, curiosamente, no aparece hasta la vigésimo tercera posición en cuanto a precio por kilómetro pero que tiene a todas sus pruebas entre las veinticinco primeras.

Siendo más que obvio que los números se pueden interpretar de muchas maneras, lo primero que concluimos es que podríamos situar el precio medio del kilómetro en carrera en 1,10 euros, en un margen que va de los 2,62 €/km a los 0,51€/km. La primera conclusión directa es que, en base a este parámetro, las carreras son más caras en tanto en cuanto su kilometraje se reduce. Es destacable el hecho de que, en algunos casos – y no necesariamente vinculados a empresas privadas – no hemos conseguido por las vías habituales (web), obtener el precio del dorsal, sobre todo en el caso de pruebas con las inscripciones cerradas.

El precio más caro por kilómetro se lo llevan los 55 kilómetros de la Andorra 100 by UTMB (2,62 €/km), un gran evento organizado por una empresa privada. Aquí podríamos llegar a una conclusión fácil, que se tambaleará cuando observemos que, siguiendo con el precio/km, en segunda posición tenemos a una carrera organizada por un club: los 11 kilómetros del Desafío Urbión Open salen a 2,18€/km.

Destacar que entre las carreras que superan los 2€/km hay tanto empresas privadas como clubes o entidades públicas.

Surtir los avituallamientos y transportar el material hasta el punto es otro gasto inevitable.

Aunque es evidente, y comprensible, que los precios/km de un evento organizado por una empresa privada sean más caros, aquí tampoco se cumple de forma absoluta la norma: a pesar de que entre las 25 más caras las organizaciones privadas son mayoría, también encontramos algunos clubes y entidades (o empresas) públicas. Del mismo modo, entre las 25 más económicas se cuelan 6 organizaciones de empresas privadas entre las que la prueba de 13 kilómetros del Ultra Trail de la Serra del Montsant es la más económica de las 101 consideradas en este artículo (0,51€/km).

Más allá de filias y fobias, la valoración de una carrera en base al precio/km es mucho más que relativa, y hay que tener en cuenta siempre qué ofrece (o deja de ofrecer) una prueba determinada cuando estamos hablando del precio de su dorsal. 

El juego de “somos mejores” porque somos más baratos, o porque “no nos lucramos” es una actividad de riesgo en la que habría que analizar con qué números y servicios juega la organización. A menudo un dorsal barato quiere decir carencias serias, normalmente vinculadas a la seguridad o, por ejemplo, a la ausencia de un seguro de responsabilidad civil por citar algunas posibilidades. Las necesidades de organización de una carrera van mucho más allá de unas cintas, unos dorsales, un arco de salida/llegada y avituallamientos bien surtidos ¿Quiere eso decir que una carrera con un dorsal caro nos asegura todos los servicios? Naturalmente que no. Como en todo, hay buenas y malas organizaciones, y eso no está vinculado al precio del dorsal pero, en cualquier ámbito, trabajar por debajo del precio de coste siempre tiene algún secreto escondido, sea en forma de carencias, sea en forma de ayudas públicas que, en parte, salen de los que organizan de forma profesional y generan impuestos. 

En cualquier caso, la decisión de acudir o no a una carrera es totalmente libre y, más allá del precio del dorsal, el parámetro debería ser la experiencia que nos ofrece el evento en cuestión, algo difícilmente cuantificable, como todo aquello realmente interesante en la vida.

Texto y Fotografías: Quim Farrero

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