21-07-2024

TEST: CHALECO CAMELBAK ZEPHYR PRO VEST

 

El trail running ha propiciado una evolución de la mochila clásica al chaleco actual: la mínima expresión para el transporte, a la espalda principalmente, de lo estrictamente necesario para movernos ligeros por el medio natural. Poco volumen y prioridad a la hidratación.

 CAMELBAK ZEPHYR PRO VEST

  • Sencillez
  • “Tope de gama”
  • Zephyr Pro Vest
La sencillez del producto, a priori, parece que no dé para mucho más, pero por alguna razón – más allá de preferencias personales – si es cierto que algunos de estos chalecos / mochila / sistema de hidratación dan mejor resultado que otros, sea por capacidad, por facilidad de acceso a la carga, por compartimentación, adaptabilidad o, sobre todo, por comodidad.
En este caso estamos ante uno de los grandes. La calificación de “Tope de gama” no es porque sí. El chaleco Camelbak Zephyr Pro Vest es uno de los más cómodos que hemos probado hasta la fecha y, aun siendo conscientes de que esta es una valoración subjetiva, también es cierto que no es, ni con mucho, el único parámetro tenido en cuenta en este test; aunque si es uno de los más importantes cuando hablamos de un complemento que probablemente formará parte de nuestro cuerpo durante muchas horas.
El Zephyr Pro Vest, es un complemento ligero para todo lo que ofrece. Sus 200grs dan mucho de sí. Fácil de regular y adaptar a nuestra morfología gracias a los ajustes laterales, el tejido Knit Mesh que estará en contacto con nosotros es muy suave y facilita la evacuación de la transpiración. Aquí estamos ante una de las pocas diferencias entre el modelo para hombre y mujer, y es que el diseño de la zona de contacto con la espalda difiere en base a las zonas de más sudoración del cuerpo femenino y masculino. Los rebordes que pueden en un momento dado entrar en contacto directo con la piel, sobre todo en la zona del cuello o la parte anterior del hombro, están acabados en un tejido suave y ligeramente acolchado.

 

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CARCAJ Y BOLSA POSTERIOR
BOTELLINES Y TIRANTES
ERGONÓMICO Y TRANSPIRABLE
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Una vez puesto y adaptadas las medidas, el chaleco se convierte en una segunda piel. A partir de este momento, toca ver cómo se siente y cómo se comporta con carga.

  • Hidratación
  • Contenedor principal
  • Zona frontal
El concepto hidratación, sobre todo viniendo de la marca madre del concepto, Camelbak, es prioritario. El chaleco viene con los preceptivos botellines blandos incluidos, que tienen su “lugar en el mundo” en el espacio previsto en los tirantes tal como es ya habitual, que dispone de una goma de seguridad para evitar que el botellín salga volando con el trote. Aquí viene tal vez el único punto débil del chaleco (y, de hecho, de todos los chalecos) y es una cierta dificultad para introducir el botellín en el tirante cuando el chaleco está bien ajustado al cuerpo… Tal vez por eso a nosotros nos guste más la opción clásica del sistema de hidratación en la espalda, que admite una bolsa de 2l sin problema, de muy fácil carga y descarga, y para el que el ajuste superior de los tirantes dispone de un gancho de sujeción para el tubo, que podemos colocar indistintamente a derecha o izquierda.
Una cremallera superior da acceso al contenedor principal, dividido en dos partes y en la parte superior del cual encontramos la cinta azul de la que colgará el sistema de hidratación en la zona de contacto directo con nuestra espalda. Por delante, una zona separada por una tela cuyo reborde superior está engomado, contribuye a que la bolsa de agua se mueva lo menos posible durante la carrera. En esta segunda zona de carga, tenemos espacio suficiente para el material habitual durante una prueba larga. En el exterior, un bolsillo abierto permite llevar pequeños objetos que nos pueda interesar guardar de forma rápida (un frontal) o a los que queramos acceder también de forma fácil (el frontal otra vez), a pesar de que, si el compartimento grande no está lleno, la ausencia de presión en el bolsillo puede facilitar que la carga llegara a caer (aunque a nosotros no nos ha llegado a suceder).
Si pasamos a la zona frontal, más allá de los preceptivos receptáculos para los botellines (o lo que se quiera) el tirante derecho dispone de un compartimento con cremallera con un bolsillo interior y un pequeño gancho para las llaves. Así mismo, dispone también de un bolsillo más grande al que se puede acceder por la parte superior o por el lateral del tirante. Todos los bolsillos abiertos de los tirantes disponen de una pequeña goma con la que sujetar o a la que anclar el contenido. Disponemos además de un pequeño bolsillo extra delante de todo ideal para empotrar, por ejemplo, envoltorios de barritas de forma rápida y cómoda… Así mismo podemos montar indistintamente a izquierda o derecha el carcaj para transportar los palos en la espalda, un complemento (incluido) de muy fácil montaje y desmontaje, fácil de operar en marcha y en el que los palos quedan bien sujetos. La carga en la espalda, tanto si llevamos sistema de hidratación o no, da bastante de si gracias a la elasticidad del tejido, aunque la carga excesiva, como en todos los chalecos, reduce la adaptabilidad al cuerpo y, por tanto, el confort. El tirante izquierdo es un poco más sencillo, más allá de los dos bolsillos grandes (botellín y “general”) dispone de un bolsillo con cremallera perfecto, aunque un poco justo en algunos casos, para transportar el teléfono.

Ya en marcha, tal como hemos comentado el chaleco es extraordinariamente confortable. El tejido suave y blando utilizado para su confección (vacío el chaleco no tiene casi estructura) hace que se adapte al cuerpo perfectamente. Los cierres frontales, muy fáciles de regular en altura y amplitud, facilitan ese ajuste sin molestar cuando nuestros pulmones necesitan expandirse al máximo. Con carga de agua en la espalda (hasta 2l; el depósito de agua no está incluido) el chaleco sigue siendo cómodo y con una bolsa compartimentada el bamboleo del agua es discreto (aunque a nosotros nos gusta: nos da una idea de cuánto líquido nos queda) y el acceso al tubo para beber y su posterior fijado en el anclaje es fácil y cómodo. El tacto en general es suave y, aún a temperaturas altas, en ningún momento nos ha dado sensación de “prenda sobrante”.

En definitiva, un accesorio que tiene bien merecido la calificación de “Tope de gama”, bien pensado, bien acabado y, honestamente, sin defectos remarcables. Ahora sólo queda llenarlo y salir a correr.

ENLACE A LA WEB DEL PRODUCTO

Texto: Redacción
Fotografías: Camelbak

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