
Parece que todos los que corremos por montaña buscamos lo mismo: esa zapatilla mágica que sirva absolutamente para todo. Y las marcas lo saben, por eso están, año tras año, intentando crear un modelo que tanto sirva para pista fácil como para terreno técnico, sin importar lo rápido que vayamos.

POLIVALENCIA Y CONFORT
Hace un tiempo, Salomon nos presentó la Genesis, un modelo que definíamos como la versión de uso diario de su radical zapatilla de competición, la S-Lab Genesis. Aquella primera edición nos cautivó por su excelente equilibrio entre confort, estabilidad y tracción. Ahora, tenemos entre manos la nueva Salomon Génesis 2, una evolución que hereda gran parte de la filosofía de su anterior modelo, pero que introduce una serie de cambios estructurales y de comportamiento que deben ser analizados.

EQUILIBRIO Cuando una zapatilla funciona bien en el mercado, el mayor reto para una marca es actualizarla sin perder su esencia original. La primera sensación al sacar la Genesis 2 de la caja es familiar. Seguimos ante un modelo que ronda unos 281 gramos (en talla estándar de hombre), manteniendo un drop clásico de 8 milímetros (con unos perfiles de 34 mm en el talón y 26 mm en la puntera). Sin embargo, el cambio más significativo respecto a las Genesis se encuentra en la estructura exterior. Mientras que la primera versión confiaba su estabilidad general a una estructura algo más dócil, esta Genesis 2 incorpora en su cara externa una nueva pieza plástica más rígida en el sistema Active Chassis, manteniendo el habitual refuerzo interno de espuma. La zapatilla ha ganado muchísimo en cuanto a estructura y control lateral, pero, como veremos a continuación, tanta firmeza pasa factura en cómo se siente la zapatilla en carrera.

SUJECIÓN Y TRANSPIRABILIDAD Donde de verdad destaca este modelo es en la construcción de su parte superior. Salomon vuelve a apostar en el tejido Matryx entrelazado con hilos de Kevlar, una decisión que ya aplaudimos en la versión anterior y que aquí sigue rindiendo a un nivel excepcional. La primera impresión al introducir el pie y tensar el sistema de cordones Quicklace es de una buena sujeción. El pie queda completamente inmóvil en su sitio, aportando mucha seguridad. A pesar de la robustez del tejido, y de contar con unas protecciones contundentes en la puntera, que nos salvan de los impactos contra las piedras, la transpirabilidad es francamente buena. En días calurosos o en tiradas largas donde el pie tiende a sudar en exceso, la ventilación cruzada del Matryx funciona a la perfección. El collarín del talón, con un generoso acolchado, protege el tendón de Aquiles de forma muy eficaz.

ESTABILIDAD Y AGARRE FRENTE A CONFORT Una vez en acción, es donde las impresiones sobre el terreno se vuelven más complejas. Empezaremos por lo positivo: la Génesis 2 es un prodigio de la estabilidad. Esa nueva pieza en el Active Chassis cumple su función con creces. Pisar sobre raíces, rocas sueltas o terrenos muy descompuestos no supone ningún tipo de problema; la pisada se siente muy guiada. A esto hay que sumarle un buen agarre gracias a la suela Contagrip, cuyos tacos muerden el terreno con una fiabilidad absoluta en casi cualquier circunstancia. Pero rara vez se consigue un beneficio sin sacrificar algo. Para alcanzar esta firmeza, notamos que Salomon ha tenido que sacrificar un poco de amortiguación y comodidad respecto a las Génesis. La media suela se percibe más rígida y menos dócil. La pisada es ahora más seca y directa, excelente para evitar torceduras, pero que penaliza a quienes buscan una recepción más blanda.

RITMOS Y SENSACIONES Todo lo expuesto define de manera muy clara el rango óptimo de uso. Durante nuestros test, hemos comprobado que a la hora de hacer una marcha lenta o realizar senderismo a buen paso, las Génesis 2 son zapatillas extremadamente cómodas. Su chasis firme ayuda a que la musculatura del pie no se fatigue por la irregularidad del suelo cuando nos movemos sin prisas.
Pero al intentar exprimir la zapatilla y correr más rápido, al elevar el ritmo, pierden un poco el encanto. Les falta esa chispa, reactividad o transición suave que invite a mantener una cadencia alta. Se perciben algo toscas cuando el sendero pide velocidad. Llegamos así a la sensación definitiva que nos deja este modelo: es una zapatilla que es buena para todo, pero no es muy buena para un ritmo alto.

CONCLUSIÓN Las Salomon Génesis 2 son una herramienta práctica y funcional. Si buscas una zapatilla con una sujeción perfecta, que no resbale y que proteja tus tobillos en las salidas de montaña a ritmos muy tranquilos, cumplirá sobradamente. Sin embargo, carece de la amortiguación premium de las ultreras o de la agilidad de las voladoras. Es un modelo polivalente y fiable que asume sus limitaciones para ofrecer un término medio funcional..

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