01-12-2022

«THE BANDIT»: A VUELTAS CON EL CIRCUITO

Todos los organizadores buscan, en esencia, la mayor cantidad de “finishers” posible, porque eso es lo que mueve, en muchos casos, la asistencia a una prueba ¿Todos los organizadores? Pues resulta que no, que hay algunos que, a imagen y semejanza de esa especia de leyenda extraña del trail que es Lazarus Lake (Gary Cantrell en realidad) lo que buscan es lo contrario…

ESENCIA «DNF»

“DNF” las siglas de “Did Not Finish” en buena parte de los sistemas de cronometraje es, en cierta manera, lo que mejor define el objetivo de carreras como “The Bandit”, cuyo diseño busca poner a prueba, de verdad, a los participantes, de forma que en un planteamiento de recorrido en la línea de la famosa Barkley – un circuito de entre 40 y 50 kms repetido hasta 5 veces en sentidos alternativos – la mayoría de participantes de quedan fuera de carrera… ¡Entre la primera y la segunda vuelta!

Y la pregunta es… ¿Hay corredores para eso? Pues sí, los hay. No muchos evidentemente, pero es que la filosofía de la carrera impone un máximo de 40 corredores por edición, entre otras cosas porque, dentro de lo posible, es importante minimizar la posibilidad de que unos sigan a los otros: el recorrido no está marcado y hay que navegar con el mapa para localizar los puntos de control, materializados en libros escondidos en ciertos puntos del recorrido y de los que hay que arrancar una página. Ni que decir que el recorrido es secreto y hasta que no se reparten los mapas unas horas antes de la salida “nadie sabe nada”.

Mapa y, al inicio, trabajo en equipo. Después ya se verá…

Un formato diferente que, como ya escribimos el año pasado en nuestro último número en formato revista (Trail 107) aporta algo nuevo a un mundillo, el del trail, al que no le vienen mal fórmulas innovadoras, aunque no sean originales.

Esta vez, en base a dos bucles parecidos, pero no iguales (41 y 47 kms) sólo uno de los participantes que arrancaron consiguió completar la segunda vuelta, el mismo que después completaría, en solitario, las tres que quedaban hasta llegar al número mágico de 5 y…217 kilómetros siguiendo el mapa. El héroe del fin de semana volvió a ser Andris Ansabergs, un letón especialista en orientación con un físico portentoso claramente por encima del resto de participantes que, a pesar de todo, suelen ser corredores con una gran solera en carreras de ultradistancia.

Andris Ansabergs, el único corredor superviviente.

Una carrera particular en la que la inscripción, como es tradicional, se paga en kilos de productos alimenticios para el Banco de los Alimentos (este año se recolectaron 840 kgs) y cuya financiación sale del Ayuntamiento de Capçanes, la población que acoge la prueba, la productora de vino local (el “Celler de Capçanes”) y, no se lo pierdan, la Federación Territorial de Caza de Tarragona, algunos miembros de la cual forman parte de la organización y apuestan por la convivencia dos actividades al aire libre entre las que las cosas son, a veces, complicadas

Como podréis ver, el planteamiento deportivo no es lo único sorprendente en una carrera como “The Bandit”, nuestra Barkley particular que es una más de las ocurrencias de Marc Fernández, organizador también de originalidades como una «Backyard Ultra», “The Longest Night” o «Andomita». Objetivos a tener en cuenta si, alguna vez, se quiere escapar de la rutina del trail.

Texto: Redacción
Fotografías: Jordi Santacana

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