Tierra, aire, fuego y agua. Los cuatro elementos fundamentales de la naturaleza. Y con ellos, espíritu puro de trail popular, de calidad, festivo, con alegría y buen ambiente por delante de todo, pero sin perder la esencia deportiva. Trail de calidad, de los que generan afición.

LA ESENCIA DEL TRAIL: BUEN ROLLO
¿La tierra? Es evidente: un territorio mágico y sorprendente que no tiene nada que envidiar a las “hermanas mayores” del norte, las montañas de los Pirineos. Un terreno duro con pasajes de una gran belleza paisajística en el que nadie regala nada ¿El aire? La pasada edición dio una muestra de lo que puede ser el viento por estos lares, en una exhibición de potencia que, sorprendiendo a los foráneos, es habitual para los locales ¿El fuego? Desgraciadamente, el pasado verano toda la comarca se tuvo que enfrentar a él en un devastador incendio de los muchos que arrasaron la península pero que, al menos, respetó el recorrido de las carreras ¿El agua? Esta vez le tocó al cuarto elemento, que junto a una de sus formas, la niebla, amenizó el fin de semana, dando ambiente por un lado, pero poniendo las cosas difíciles, sobre todo, a los voluntarios que estuvieron plantados en sus puestos – con alegría – asistiendo a unos corredores para los que esa agua no representó un verdadero problema, aunque puso las cosas muy difíciles (sobre todo la niebla) a todos los que trabajaron duro en la retransmisión en directo de la carrera por la televisión catalana (TV3) en una prueba que fue Campeonato de España por Clubs (FEDME) y Campionat de Catalunya per Entitats (FEEC).

Ya justo antes de la salida, una fina lluvia empezó a caer dando una idea de como sería la primera mitad del día: básicamente húmeda, aunque sin temperaturas demasiado bajas y con muy poca visibilidad en las zonas altas, lo que privó a los asistentes (corredores, voluntarios y espectadores) de las fantásticas vistas que ofrece ese sector del recorrido.
A las 6:00 arrancó puntualmente la prueba larga (Trail) con el habitual protocolo que hace de la salida de la Trencacims algo especial. Una coreografía bien estudiada en la que la música, la voz y los fuegos artificiales en los últimos minutos de oscuridad ofrecen a todos un momento a recordar. Algo más de un par de horas más tarde, arrancaba la Skyrace, en la que los mejores de los mejores equipos (tanto de FEDME como de la FEEC) iban a batirse en lo que fue un excelente espectáculo entre los tres primeros clasificados (Raúl Ortiz, Luís Miguel Rosario y el incombustible Zaid Ait Malek) que pelearon codo con codo durante todo el recorrido.
El domingo, tanto la Media como la Marxa empezaron con tranquilidad hasta que una vez más la lluvia, a media mañana, volvió a hacer acto de presencia para remojar a los dos tercios finales de la lista de corredores. Nada que representara más problema que la incomodidad.

Pero más allá del hecho deportivo, Trencacims en la esencia de lo que es el verdadero trail y que, por suerte, no es exclusivo de la prueba, y es la alegría y el buen ambiente. En un momento en que la gente se lleva las manos a la cabeza por la dinámica y dimensiones de algunos circuitos y carreras (a los que nadie obliga a ir si no gustan) existe un extenso entramado de eventos que mantienen esa esencia popular que es la que verdaderamente genera afición. Y en algunos casos, como el que nos ocupa, se pueden permitir colaborar con otras carreras, formando un circuito (Unit Trail) sin perder su esencia, porque la clave está en la palabra “colaborar”; carreras organizadas por apasionados que crean lazos de amistad con los otros apasionados que organizan otras carreras y se visitan los unos a los otros, se ayudan y se aportan ideas para mejorar.
Porque lo mejor no es únicamente el trail, lo mejor es el trail de buen rollo.
Y eso es lo que define Trencacims.
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