30-11-2022

UTMB 2022: ¡A LO GRANDE!

El UTMB es, con mucho, un evento que sobrepasa a cualquier otra cosa que se haya organizado en la historia del trail. Esta edición ha venido marcada por un número: el 20 y unas condiciones que, justo cuando era necesario, se han conjurado para hacer posible un momento realmente histórico en el devenir del trail.

 

¿A QUE NO…?

Así es como empiezan muchas de las hazañas (y también de las burradas) realizadas a lo largo de la historia de la humanidad. La posibilidad de romper la barrera de las 20 horas era algo que estaba en la mente de algunos atletas desde hace un tiempo. Poco importa si antes o después de que Pau Capell se pusiera en serio a ello y planteara en público esa posibilidad. Como todos los récords, imaginarlos y trabajar duro por ellos (hay un excelente documental al respecto) no garantiza a nadie realizarlos. Se pueden dar mil circunstancias que hagan imposible el éxito, entendiendo el éxito como la consecución del objetivo.

Lo que quedó claro en esta edición del UTMB es que el primer cuarto del siglo XXI será recordado como una época nefasta para todos los grandes corredores de montaña que estas décadas han dado. ¿Por qué? Pues sencillamente porque todos esos grandes corredores han tenido la mala suerte de convivir con Kilian Jornet. Luís Alberto Hernando, uno de esos grandes corredores, afirmó en una meta de Zegama que “- Si corres con Kilian, es porque él quiere”. Tal vez es de lo más acertado que se ha dicho sobre uno de los grandes fenómenos de la historia del deporte.

Pocas veces los adjetivos grandilocuentes, tan en boga hoy en día, hacen justicia a lo que se quiere expresar; todo es “histórico” e “irrepetible” y todos son “máquinas”, “fenómenos” o lo que sea, aunque habitualmente no sea realmente así. Pero siempre hay una excepción. Y esa excepción entró en meta el sábado 27 de agosto ampliamente por debajo de esa barrera de las 20 horas y, en teoría, no estando al 100% de sus posibilidades – llegó a plantearse abandonar -. Un hecho que es realmente histórico, aunque no irrepetible: por si no fuera poco, unos minutos después se volvió a romper esa barrera cuando Mathieu Blanchard entraba en meta también por debajo de esas míticas (ya no) 20 horas.

Kilian Jornet, al inicio de la noche, acercándose al Lac Combal.

Pero UTMB es más que todo eso (que ya es mucho). La semana grande del trail ha apostado esta vez de verdad (probablemente a costa de otras partidas presupuestarias) por la emisión en directo de las carreras, con un despliegue de medios nunca visto hasta ahora y que dio un resultado excelente, con retransmisiones que alcanzaron los 14 millones de visualizaciones en una edición que ha doblado los números de emisión de la anterior que, tras la pandemia, ya fue una edición de récord en este aspecto.

La TDS ofrece rincones remarcables.

Pero vamos al principio, con la celebración el lunes de la MCC, carrera reservada a voluntarios y corredores locales pero que recibe el mismo tratamiento que las demás por lo que respecta a salidas y llegadas y que marca el inicio de la fiesta, un calentamiento para el arranque de la primera “grande”. La TDS, una de las carreras más bonitas y duras del trail, arrancó de Courmayeur a medianoche del lunes/martes con un nuevo horario que aportó una nueva visión de la carrera, permitiendo el paso con luz en sectores tradicionalmente nocturnos (y viceversa). A principios de la semana, y casi coincidiendo con el arranque de la TDS, un accidente en la PTL puso la nota trista de la semana con el fallecimiento de un corredor de nacionalidad brasileña, en el sector entre el Col de Tricot y el refugio de Plan de Glacier, un sendero permanente y señalizado en el que, al parecer, el corredor sufrió una caída fatal.

El jueves fue el día de la OCC, la que viene a ser la prueba “sprint” de la semana (obviamente no para todos) que vio copados los dos primeros puestos de la clasificación, tanto femenina como masculina, por corredores españoles y que representa en cierta manera la vía de entrada de muchos corredores al mundo UTMB, al cual pueden acceder progresando en distancias hasta llegar, si se quiere o se puede, la la hermana mayor de las 100 millas.

Darlo todo en la OCC.

El viernes por la mañana, la CCC arrancaba con un tiempo inseguro que como tal se comportó, lo que no impidió que se bajara de las 10 horas en un recorrido de 100 kilómetros con más de 6.000 metros de desnivel, en una especie de demostración previa de lo que un gran corredor puede hacer en este terreno si se lo propone y las condiciones acompañan. Una carrera en la que los 10 primeros corredores (Andreu Simon y Aritz Egea entre ellos) entraron en meta por debajo de las 11 horas. Hagan números.

Y finalmente, la hermana mayor, la que da nombre al evento y de la que ya hemos hablado al inicio del artículo, el UTMB. Una carrera en la que, uno tras otro, fueron cayendo todos (y todas) aquellos en los que había puesta alguna expectativa: los “élites“ (algo sobre lo que habría que reflexionar) por lo que se abrió un agujero considerable entre los supervivientes de la cabeza y el resto del pelotón, en un fin de semana que, a pesar de anunciarse con una meteorología complicada desde principios de semana, las previsiones fueron cambiando yla carrera disfrutó de tiempo muy clemente que simplemente vió un discreto chaparrón poco antes de la salida.

Notre Dame de la Gorge: ambiente asegurado.

Pero más allá de las gestas de seres vivos provenientes de otros planetas, el UTMB representa el punto culminante de la actividad como corredor de muchos aficionados. Una carrera en la que es posible encontrar de todo durante el recorrido; bien, de todo menos soledad, bien sea por la compañía de otros corredores bien sea por la presencia de aficionados animando en los lugares más remotos, desde el símil “Sancti Espiritu” (Zegama) de estas últimas ediciones en Notre Dame de la Gorge (salvando las distancias), a cualquier collado al que el público asciende para ver pasar a los corredores, amén de las zonas más próximas a avituallamientos y cruces de carretera, que se convierten en un hervidero de público ávido de ver sus ídolos, en este caso Kilian Jornet, un nombre que hace que la presencia de espectadores en carrera aumente al límite del agobio, llegando a algunos casos en los que se pierden las formas con gente que no puede evitar el acto de, literalmente, tocar al Rey o, por lo menos, correr detrás suyo (a su lado es difícil). Tal vez se vea como normal, pero estaría bien saber cual es la percepción del corredor en estos casos extremos.

Tal vez no era el lugar…

Pero nadie es perfecto, y esta vez, un punto discutible (de forma unánime entre todos los consultados, que han sido muchos) estaría en el montaje de música, luces y colores instalado por la marca patrocinadora en Notre Dame de la Gorge, un montaje que hubiera estado bien como instalación en un museo de arte contemporáneo o, como mucho, en los últimos metros de la llegada. En cualquier caso, no allí, donde estaba fuera de lugar por cuestiones, sobre todo, medioambientales. Un aspecto en el que la organización insiste mucho.

En definitiva, una gran semana en todos los aspectos que pone muy alto el listón para la celebración, en 2023, de los 20 años del UTMB. Esperaremos a ver que se nos ofrece.

 

Podéis consultar las clasificaciones AQUÍ

.GALERÍA FOTOGRÁFICA TDS

.GALERÍA FOTOGRÁFICA OCC

.GALERÍA FOTOGRÁFICA UTMB

.GALERÍA FOTOGRÁFICA UTMB META

Texto y Fotografías: Quim Farrero

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