22-09-2021

UTMB / Iron Man: una reflexión

A vueltas con UTMB / Iron Man 

La unión entre UTMB y Iron Man ha sido la noticia que ha revolucionado el mundo del trail.

La creación de las franquicias “By UTMB” era el primer paso para crear un circuito propio en el que potenciar, en asociación con otras organizaciones, la marca UTMB y, por ende, el evento de Chamonix.

Del mismo modo que, durante años, muchas carreras se han valido – y se valen – de la concesión de puntos para el UTMB, las que forman parte de la franquicia pueden acceder a una categoría de puntos llamémosla privilegiada, que ofrece a los poseedores de esa puntuación –los Running Stones – más posibilidades de hacerse con un dorsal para la cita de agosto (tantas entradas en el sorteo como Running Stones se posean).

Esta posibilidad ya generó en su momento un gran revuelo en base a teorías conspiratorias contra el corredor popular. Este 2020 no ha ofrecido posibilidad de valorar el impacto real de la adjudicación de esa puntuación especial, pero no parece que la incidencia a la hora de acceder a un dorsal por el sistema clásico (puntos UTMB obtenidos en otras carreras) sea significativa.

La unión ahora anunciada y el circuito resultante es una opción legítima, por parte de una organización, para potenciar la inscripción a sus carreras.

Hasta ahora, siempre ha sido así con la colaboración de otras organizaciones que han aceptado entrar en el juego, tal y como han hecho la mayor parte de carreras de todo el mundo que aceptaron los puntos UTMB porque vieron que también atraían gente a sus pruebas. Quid pro quo.

Lo que parece claro es que aquellas pruebas que quieran ir más allá de la mera celebración de un evento deberán hacerlo a remolque del UTMB. No hay más. Durante casi veinte años, el UTMB ha liderado la línea de evolución del trail, con sus más y sus menos y, en todos esos años, ninguna carrera de trail en el mundo se ha aproximado a su volumen y potencial. Ni de cerca. Entre otras cosas porque nadie más tiene un Mont Blanc, y los que lo comparten no han sabido gestionarlo del modo que lo ha hecho UTMB.

Ahora, la gran noticia es que UTMB ha unido fuerzas con Iron Man y, como ante cualquier cambio, la incertidumbre genera una reacción.

Por un lado la de los corredores de élite que ven una ventana abierta a acceder a una profesionalización que, a diferencia de otros deporte menos populares, el mundo del trail tiene como asignatura pendiente.

Una coalición como ésta ofrece la posibilidad de creación de un circuito verdaderamente profesional… ¿Si? Habrá que verlo. La profesionalización requiere dinero, y el dinero de verdad viene de la publicidad y el espectáculo, es decir, patrocinios y difusión. Queda mucho trabajo por hacer al respecto. Un circuito de la manos de grandes organizadores no garantiza nada.

Por otro lado, el corredor popular ve peligrar la posibilidad de acceder a una prueba que, denostada por algunos, sigue siendo el sueño de muchos más. Hasta donde se ha dado a saber, la nueva alianza no va a cambiar mucho de lo que hay. El sistema de acceso sigue siendo prácticamente el mismo: puntos, Running Stones, sorteo y, si llega el momento, pago de la inscripción. A esto añadimos las pruebas del nuevo circuito (ocho de momento repartidas por todo el mundo) que darán acceso directo a sus finishers. El acceso a la piedra filosofal del acceso directo viene dado por unas pocas carreras de un circuito que, como tal circuito, tiene unas posibilidades de crecimiento limitadas. El grueso de los populares seguirá viniendo de los clásicos puntos UTMB.

Pero lo bueno del mundo del trail es que es muy diverso y que, además, en gran medida se soporta en el corredor popular. Siempre habrá pruebas para ellos y a ninguna organización le interesa perder al popular en pos de una profesionalización absoluta. Siempre convivirán porque es una cuestión de supervivencia. Y el que quiera pruebas grandes las tendrá, y el que las quiera más discretas, también, del mismo modo que el que quiera correr jaleado por el público tendrá su prueba y el que quiera correr en la – relativa – soledad de la montaña también podrá hacerlo.

¿Es negocio? Naturalmente. Y legítimo. Siempre lo ha sido, y no pasa nada. La opción de ir o no ir es personal. Ni es una obligación ni hablamos de un bien esencial.

Texto: Redaccion
Fotografías: Quim Farrero

 

 

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