12-04-2024

ENTREVISTA: SANDRA SEVILLANO

Sandra Sevillano (Vitoria, 1984), es una de esas corredoras que, aún jóvenes pero sin ser criaturas, descubren que correr es lo suyo, dando fuerza a aquello de que “nunca es tarde”. Pero más allá de rendimientos, Sandra es una corredora capaz de buscar el lado positivo de lo que para otros pudiera ser un fracaso: reticente al abandono, una carrera sin los resultados previstos no deja de ser una forma de aprender, un concepto que aparece a menudo en la conversación y que muchos deberían plantearse. Simpática y buena conversadora, habla con humildad de lo que para otros sería motivo de grandilocuencia.

«LO FÁCIL ES TIRAR LA TOALLA»

¿Cómo empiezas con todo esto?

De pequeña en el colegio destacaba corriendo, pero tampoco me motivaba mucho. Yo era de ir a entrenar al gimnasio, sin más pretensiones. Hacía deporte, pero como pasatiempo. Con la edad, me empezó a llamar la atención ver a la gente correr por la calle. Después del primer embarazo empecé a correr porque no tenía tiempo de ir al gimnasio y correr era más operativo. De ahí, en 2012, me apunté a una San silvestre y, para mi sorpresa, quedé segunda. Ahí empecé a ir a carreras de hasta media maratón y ganaba. Y un día, paseando (yo vivía en Bilbao), iba con mi pareja por el monte, tenía frío y eché a correr. Subí hasta arriba corriendo y bajé con muy buenas sensaciones, y pensé que si entrenaba así me iba a poner muy fuerte. Me apunté a la primera edición de la Bilbao Mendi Trail y terminé segunda. Decidí que el monte era lo que me gustaba. En 2013 me puse a competir en carreras modestas, de pueblo, y me fue bien. En 2014 ya me puse más en serio, pero empecé a bajar de peso y a perder potencia y decidí ponerme en manos de alguien que me ayudara y ese fue Juan Carlos Llamas, mi primer entrenador y nutricionista. Gané la Copa de Euskadi y empecé a trabajar en un calendario coherente.

¿A qué te dedicas?

Trabajo en una empresa familiar de productos sanitarios. Hago muchas visitas a clientes y muchos kilómetros. No me importaría tener una fase de mi vida como corredora profesional, pero es muy difícil, aunque cada vez hay alguno más. Sería como llegar a un nivel especial, una recompensa, pero de momento tengo que seguir echando una mano en la empresa de la familia.

¿Qué haces cuando no corres?

Dedico tiempo a mi familia. Después de entrenar a veces nos vamos al monte… más o menos lo que hace todo el mundo. También salgo a menudo en bici de carretera, sobre todo después del edema óseo. Fue la manera de mantenerme en forma, aumentar volumen y doblar entrenamientos. Sigo con ella. Nadar también me gusta, me relaja.

¿Estarías aquí si no se te hubiera dado bien?

Creo que sí. A mi ese rato de salir a entrenar y meterme en el monte saliendo de la ciudad me carga de energía. Es mi momento, el de desconexión en el que me evado de los problemas cotidianos. A mí me aporta mucho, no sólo por la competición, si no a nivel personal. En algunos momentos de mi vida ha sido mi terapia, me ha evitado ir al psicólogo. Correr me relaja y no es lo mismo correr en el monte que en la calle. Me siento privilegiada por haber podido acceder, en carrera o entrenamientos, a lugares a los que otra gente no puede acceder o en los que debería invertir mucho tiempo.

“No abandonar” …

Me da rabia hacerlo porque, a menudo, se dan situaciones a las que, finalmente, consigues darles la vuelta. Y si no lo consigues del todo, como me pasó en la MiM, en que me deshidraté y por mucho que lo intenté no conseguí arreglarlo, la prioridad pasa a ser finalizar la carrera, ni que sea, como en la MiM. en novena posición, que no es precisamente mi mejor resultado, pero eso me representa un trabajo mental para lo que puedo tener que afrontar en un futuro en otras carreras, como la TDS este verano, por ejemplo, en distancias en las que me estoy adaptando – aún no he encontrado la mía -. Me da mucha rabia tener que dejarlo. Ha habido veces en las que, incluso sacando buenos resultados, me he tenido que enfrentar a una pájara a la que he conseguido darle la vuelta. A no ser que se trate de situaciones en las que por lesión pones en riesgo tu salud, como en Transgrancanaria, soy muy cabezona. Lo fácil es tirar la toalla, pero, aunque tal vez físicamente no sea a veces lo más conveniente, mentalmente es un trabajo que hay que hacer: seguir, intentar…

“Ni que fuera en novena posición” … Los centenares de corredores que tenías por detrás se darían con un canto en los dientes…

Es verdad, visto de esa manera suena raro. Pero es también una cuestión de sensaciones, empecé la carrera muy bien, como para hacer un carrerón y me compliqué la vida yo sola, fue fallo mío por no beber bien y eso, asociado a la humedad, me sentó como un tiro y llegó un momento que era pura supervivencia, iba agónica, pero conseguí acabar. Lo fácil hubiera sido abandonar y recuperar bien para ir a Trencacims la semana siguiente. Es todo un aprendizaje de prueba-error, hay que ir superando los obstáculos. Siempre hay una variable nueva. Yo no se si a las demás les pasan tantas cosas, pero siempre hay algo ¿Cuándo llegará la carrera en que todo vaya rodado? Yo aún estoy buscando mi distancia, estoy un poco experimentando. Yo en Maxi Race, a mitad de carrera en el kilómetro 48, iba sobrada, iba muy bien, pero no tengo claro hasta dónde. Me he apuntado a la TDS para estirar la cuerda un poco más. Las de cincuenta o sesenta son, de momento, en las que me siento más cómoda. Si no pruebas no sabes.

TDS… Una carrera sin premio en metálico ¿Eso te importa?

Yo quería ir a Chamonix y no tenía suficientes puntos para optar a otra carrera, pero creo que hay que estar allí, es una de las carreras más importantes del mundo. Al principio me planteaba la CCC, pero como no ha podido ser me he vuelto loca y me he metido en la TDS. Todo el mundo me dice que es muy para mí, muy técnica… Y me calenté. Hay que probar. Se que puede no ir bien, pero no me importa, todo tiene una primera vez. Transgrancanaria era para mi la prueba más larga que me había planteado y mi primera prueba de noche. Iba mentalmente muy bien y físicamente a punto para terminarla sin grandes expectativas – al fin y al cabo, es principio de temporada – mi objetivo era terminarla para ver un poco lo que iba a vivir, lo que me encontraré en la TDS, pero no fue bien: una vez más prueba-error. He suprimido cosas que creo que no me iban bien. Ya el año pasado en Templiers empecé a tener problemas con temas de nutrición que he ido cambiando. La TDS será el súper reto del año. A por todas.

Transgrancanaria y Maxi Race conforman, de momento, tu experiencia nocturna …

Transgrancanaria fue mi primera noche entera en carrera, y he descubierto que voy bien. Me preocupaba cómo iba a sentarme la alimentación a esas horas y, más allá de un poco de ardor en el estómago al principio, todo bien. Es una cuestión de adaptación. Mi estómago me ha dado mucho la lata. A mi pesar, he tenido que dejarlo en algunas carreras por temas digestivos. En los ultras hay que cuidar mucho el estómago, sobre todo con calor. En Trencacims llegué a beber mucha agua, y mi cuerpo, del norte, no está acostumbrado a asimilar tanto líquido, y eso me dio problemas, a pesar del buen resultado. Correr de noche es algo que he tenido que aprender a gestionar, algo a lo que no estaba acostumbrada. Sobre todo, entrenando cuando vas sola, hay que aprender a gestionar ruidos, animales que te salen de no sabes donde… tuve que aprender. A veces me pongo música para aislarme. He tenido algún susto con perros (o alguna vaca).

 

 

Has llegado a tener algún ataque de ansiedad en carrera …

En la vida arrastramos una mochila de cosas que nos pasan y a veces no las gestionamos tan bien como creemos. Para mi el año pasado hubo un antes y un después a nivel de carreras, la polémica generada a raíz del proceso de selección para el mundial por parte de la federación me perjudicó mucho. Creí que había conseguido meterme en mi burbuja, pero a los pocos kilómetros de empezar se me empezó a descontrolar la respiración y no sabía qué estaba pasando, iba como ida, me hablaban en los avituallamientos y no recuerdo. No sabía qué me pasaba, nunca lo había vivido, y me duro cinco de las siete horas de competición, y aún así hice un buen papel: me quedé a treinta segundos de la plata. A lo que voy es que a veces pensamos que el tiempo lo cura todo y a veces no es tanto así. Creo que es lo que me pasó, me sentí acosada en un momento dado, y me salió. Me puse en manos de una psicóloga, Bea Escartín, para que no me vuelva a pasar o para, por lo menos, tener herramientas para gestionarlo.

¿Con qué soportes externos cuentas?

Tengo una nutricionista, Itziar González. Hasta 2021 mi nutricionista fue mi entrenador, Juan Carlos Llamas, pero tras los problemas que tuve con mi estómago decidí dar un cambio y empecé a trabajar con Itziar, que me quitó gluten, lácteos, etc. Aunque en carrera, César Canales, mi actual entrenador y médico, sigue marcándome qué tengo que comer. Antes que él me entrenó Rogelio Macías, a quien debo el Campeonato de Europa y la 3era posición en el Campeonato del Mundo. Luego tuve un podólogo, Juan Carlos Blanco, que me ayudó con una lesión en la rodilla, pero estaba en Cádiz y, tras mi lesión con un edema óseo, me recomendaron a Sergio Bilbao que está aquí en Galdacano y con él estoy y me ajusta las plantillas y me activa. También tengo un preparador físico, José Nuño con el que trabajo mis puntos débiles, la postura, etc. También tengo quién me controla las analíticas y diversos fisios de confianza según donde estoy, entre ellos Lluís de Fisioclinics que, además, me patrocina. Cerca de casa tengo también al que fue el entrenador de mi pareja en Taekwondo, Sergio Colmenero, y me hace acupuntura y me ha ayudado mucho a relajarme. Todos me ayudan a ser mejor deportista.

¿Te planteas periodos de descanso a lo largo del año?

Si. Me planteo un final de temporada tras el cual me relajo. Pero he hecho de todo en función del entrenador. En algunas épocas me decían “¡Tres días de descanso y ya!” y yo flipaba. Yo necesito un tiempo para resetear. En cualquier caso, hago lo que me mandan, que para eso tengo un entrenador que sabe más que yo.

¿Sueles correr con asistencia?

Estoy acostumbrada a viajar sola, pero en Maxi Race, por ejemplo, que estaba sola, hablé con Millet – están en su casa – y me ayudaron. Ir sola en estas distancias es un hándicap; que alguien te ayude en un avituallamiento, te diga cómo vas, te anime un poco… eso es una gran ayuda. Pero voy sola a muchas carreras. Me estoy acostumbrando a gestionar sola mis problemas, esta vez, por ejemplo, se me echaron a perder unos pastelillos de arroz, pero suerte que soy previsora y siempre llevo alguna barrita extra y con eso, y lo de los avituallamientos me apañé. Si llego a ir con lo justo hubiera tenido un problema. No me obsesiona mucho el peso. Si, por ejemplo, tengo que cargar agua, la cargo. Prefiero hacerlo así que pillarme los dedos. Si vas justo no hay margen de error.

Hace un momento mencionabas a Millet ¿Cómo llegas a ellos? (O ¿Cómo llegan ellos a ti?)

Fue en el europeo del 2021. Yo estaba en conversaciones con algunas marcas y a punto de cerrar un trato con una de ellas, y Millet contactó conmigo ofreciéndome un patrocinio. Era una buena propuesta y nos pusimos de acuerdo. Que una marca tan fuerte y de montaña, con la que me identifico, confíe en mí, incluso para valorar el producto, es un plus. Es el tipo de marca que buscaba. Anteriormente había tenido otros patrocinadores, pero la pandemia se llevó muchas cosas por delante.

Un libro:  La chica del tren de Paula Hawkins
Una película: Ha nacido una estrella de Bradley Cooper
Música: Los consejos de Greeicy

Texto y fotografías: Quim Farrero

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